Pinceladas al detalle: El Museo del Prado reordena e ilumina a Goya

GoyaPor Ana Lázaro Verde (dpa)

Madrid, 16 jul (dpa) – El tono amarillento que velaba el cielo del lienzo más grande de Francisco de Goya, “La era” (1786-1787), se tornó azul intenso tras la restauración a la que fue sometido recientemente, cuyo resultado se presentó hoy en el Museo del Prado de Madrid junto a la remodelación de las salas dedicadas al pintor.

A ello contribuyó también la nueva iluminación de las estancias, un sistema de luces led que otorga una mayor protección a las obras (sin rayos ultravioleta ni infrarrojos) y que permite disfrutar de las pinceladas al detalle, según explicaron sus responsables.

“Si unes una restauración reciente con esta nueva tecnología, es lo ideal: poder ver esta obra con toda la profundidad, toda la variedad cromática”, dijo hoy el director de El Prado, Miguel Zugaza.

El museo, uno de los más visitados de España, marca así el camino hacia el futuro: restauración e iluminación se dan la mano para dar más protagonismo a los pequeños detalles, a las pinceladas, las texturas y recursos técnicos, en este caso los que caracterizaron la forma de trabajar de Goya (Zaragoza, España, 1746-1828).

El vaso de vino que sostiene uno de los personajes de “La era”, un claro homenaje a “Los borrachos” de Velázquez, cobra transparencia: Goya consigue “con dos pinceladas certeras” el reflejo que produce la luz a través del cristal, tal y como destacó durante su presentación Almudena Sánchez, restauradora de El Prado.

El principal reto del trabajo realizado sobre el lienzo, cuyas medidas son 2,76 por 6,41 metros, fue eliminar las densas capas de barniz oxidado que ensombrecían la riqueza cromática de la pintura.

“Es quizá una de las composiciones más complejas de toda la serie de cartones pintados por Goya”, señaló la restauradora sobre el cuadro, conocido también como “El verano”.

Estas obras, que sirvieron de modelo para los tapices de los Sitios Reales, salieron el pasado noviembre de las salas en las que se habían ubicación hasta entonces para integrarse en la exposición “Goya en Madrid”, que permaneció abierta hasta mayo en el Museo del Prado.

El cambio de situación permitió verlos por primera vez con otra perspectiva y plantear una redistribución a su vuelta a la colección permanente. El objetivo: permitir contemplarlos desde una distancia mayor y ponerlos por primera vez en diálogo con obras de contemporáneos como Mengs, a quien el pintor aragonés admiraba.

“Goya planteó estas obras con una distancia espectacular”, explicó a dpa Manuela Mena, jefa de Conservación del siglo XVIII y Goya del Museo del Prado.

Teniendo en cuenta esa concepción, la obra del pintor envuelve ahora al visitante y le “rodea como en un abrazo”. “Mire donde mire, va a estar Goya mostrándole cómo era la vida del siglo XVIII”, señaló Mena haciendo alusión al “carácter universal” de las obras del pintor.

Además de “La era”, composición perteneciente a la serie “Las cuatro estaciones”, destacan en estas salas “La cometa” y “Juego de pelota a pala”.

Todos ellos han sido iluminados en el marco del proyecto “Iluminando el prado/Lighting the Prado”, que contempla 14 fases de las que tres se han completado y que culminará en 2017 con un “broche especial”: la iluminación de “Las Meninas” de Velázquez, una de las obras más representativas de la pinacoteca española.

Además de ser más eficiente y suponer un ahorro de más del 75 por ciento en consumo y emisiones de CO2, las nuevas luminarias en estas salas de El Prado permiten “disfrutar de las obras de otra manera”.

“Hemos pasado de una luz apagada y amarillenta a una luz más natural y más nítida”, destacó Carmen Recio, responsable del proyecto.

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