San José, 11 may (elmundo.cr) – Las salas de cine nacionales se engalanarán con la exhibición de Dos Aguas, la última película de Patricia Velásquez, a partir del próximo jueves 21 de mayo, en Cinemark Escazú y Curridabat, Lincoln Plaza, Mall Internacional y Paseo de las Flores.
La historia de Dos Aguas traslada a los espectadores al Caribe de Costa Rica, una de las zonas más ricas en cultura, biodiversidad y escenarios turísticos; la cual contrasta con la pobreza de sus habitantes, el poco desarrollo social y la limitante en los servicios básicos. En este contexto las posibilidades de encontrar empleo son mínimas, mientras que la delincuencia y el tráfico de drogas se convierten en una opción viable para mejorar económicamente.
“El nombre de nuestra película, Dos Aguas, nace del fenómeno natural que se da en el Caribe. Es la unión de las corrientes marinas que, a decenas de kilómetros de tierra firme, giran sobre un mismo punto situado entre Nicaragua, Costa Rica, Panamá y la isla de San Andrés (Colombia)”, explicó Patricia Velásquez, directora del largometraje.
“En este punto denominado Dos Aguas, por la evidente diferencia de colores que se aprecia desde el aire, flotan una gran cantidad de basura arrastrada por las corrientes. Estos desechos se han trasladado por más de 100 km, quedando casi inmóviles, ideal para que los narcotraficantes tiren su mercancía, para luego ser recogida por pescadores costarricenses que se encargarán de llevarla a tierra”, añadió Velásquez.
Dos Aguas, es hoy un lugar que puede cambiar la vida de muchos que viven en la miseria y a quienes no les importa arriesgar todo en aras de encontrar un bienestar. Dentro de ese marco, se explora la situación del Caribe sur desde la perspectiva de dos jóvenes de doce años y su situación familiar a quienes se les presenta el dilema de navegar a Dos Aguas.
“Dos Aguas es también un retrato del Caribe, de su gente, de sus rincones y sus anhelos, allí están representadas las costumbres, los rituales, los amaneceres, las noches tranquilas interrumpidas por los congos y los grillos. En ella se refleja la gente fuerte y recia de la región, que aprende temprano a sobrevivir entre las culebras, los árboles y la lluvia imparable, pero que a la vez es alegre e incansable porque tienen el privilegio de vivir en uno de los lugares más hermosos del país”, comentó su directora.