Por Víctor García
Ciudad de México, 29 mar (dpa) – El guitarrista mexicano Carlos Santana hizo vibrar a una inmensidad de espectadores que anoche abarrotaron los aledaños del monumento del Ángel de la Independencia en Ciudad de México para disfrutar de un concierto que el músico dedicó a la Virgen de Guadalupe y en el que revindicó un México “unido”.
“¡México! Así es como quiere dios. Juntos, unidos, en armonía, con compasión. Dedico esta música a nuestra patrona la Virgen de Guadalupe”, señaló el cantante en este concierto gratuito que finalizó bajo una ligera lluvia.
Pero ni siquiera las intensas precipitaciones que cayeron durante la tarde sobre Ciudad de México amedrentaron a la multitud de seguidores del cantante que tomaron una de las zonas más céntricas de la capital mexicana para sentir, aunque fuese en la distancia, el electrizante rock de este virtuoso de la guitarra.
Rodeado por los modernos rascacielos que se erigen en una de las principales avenidas de la capital, el paseo de la Reforma, Santana entonó algunos de sus temas más míticos sobre un escenario que tenía como fondo uno de los más emblemáticos monumentos de esta ciudad, el Ángel de la Independencia, que rinde homenaje a los héroes que pusieron fin al dominio colonial en México.
Diez minutos antes de la hora a la que estaba programado el concierto, Santana hizo su aparición en el escenario. Conseguía contagiar de euforia a la multitud de espectadores que vibraban con los acordes de guitarra del músico que comenzó el concierto con varios temas instrumentales, con los que demostraba por qué es considerado una de las figuras más emblemáticas del rock internacional.
“Esperemos que sea una noche memorable”, aseguró el cantante en la primera ocasión que se dirigió a la audiencia. Y para cumplir con tal propósito, este virtuosos de la guitarra eléctrica entonó uno de sus canciones más laureadas “María, María”, que el público cantó al unísono.
Acompañado por una orquesta de una decena de músicos y dos vocalistas que continuamente abandonaban el escenario para que el protagonismo recayera por completo sobre esta leyenda viva del rock, Santana tocó una de las temas que en los años 70 lo consagró en el éxito, “Europa”.
Después pasó a interpretar famosas canciones como “Corazón espinado” del grupo mexicano Maná o “La flaca” de Jarabe de Palo, no sin antes presentar ante el público a su esposa, Deborah Santana, una de las dos baterías de la orquesta que acompañan al guitarrista.
La audiencia coreó en numerosas ocasiones el nombre de este músico de cabellera larga y característico bigote que una vez más consiguió embaucar al público con el sonido de su guitarra, la gran protagonista de la noche.
Y así fue hasta que el músico, considerado uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos, presentó a su “hermano del blues”, Gregg Rolie, uno de los fundadores del primer grupo de Santana, que al piano hizo sonar uno de los temas más coreados por el público en esta noche “Black Magic Woman”, al que también ponía voz.
Con “Tequila”, un tema que no ha grabado todavía y cuyo pegadizo estribillo era coreado por el público, Santana se despidió de Ciudad de México, no sin antes aceptar las peticiones de la audiencia y entonar varios temas instrumentales.
“Lo que más queremos es que haya paz, justicia, igualdad y compromiso. Paz en tu mente, en tu corazón, en tu familia, y paz en el mundo”, ha querido señalar el cantante antes de marcharse del escenario.
El artista, que ha compartido escenario con grandes estrellas de la música como Gloria Estefan, Shakira o Juanes, se ha acercado hasta México gracias a su “Corazón tour” para después dirigirse a Estados Unidos y Europa.
