Zonas Francas desaceleran con fuerza y exponen el costo de un tipo de cambio artificialmente bajo

» El crecimiento de los regímenes especiales cae de niveles cercanos al 18% a apenas 3,7% en dos años, mientras el Banco Central insiste en una política cambiaria que golpea la competitividad exportadora.

San José, 13 jun (elmundo.cr) – El más reciente comportamiento del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) revela una tendencia que debería encender las alarmas en Costa Rica: la fuerte desaceleración de las empresas ubicadas en zonas francas y otros regímenes especiales, precisamente el motor que ha sostenido gran parte del crecimiento económico del país durante los últimos años.

Según los datos del Banco Central de Costa Rica (BCCR), el crecimiento interanual de los regímenes especiales pasó de alcanzar tasas cercanas al 18% a mediados del 2025 a apenas 3,7% proyectado para abril del 2026.

La caída es particularmente significativa porque este sector ha sido responsable de una proporción desproporcionadamente alta de las exportaciones, la inversión extranjera directa y la generación de empleo calificado.

Mientras tanto, el régimen definitivo —que agrupa la economía local tradicional— se mantiene creciendo alrededor del 3,3%, reflejando una economía que avanza a un ritmo moderado, pero sin la capacidad de compensar la pérdida de dinamismo del sector exportador de alta productividad.

El tipo de cambio pasa factura

Diversos sectores empresariales han advertido durante los últimos dos años que la apreciación del colón ha erosionado seriamente la competitividad del país.

Las empresas exportadoras, centros de servicios globales, compañías tecnológicas y actividades turísticas generan sus ingresos principalmente en dólares, pero enfrentan una estructura creciente de costos en colones. Cuando el dólar pierde valor frente a la moneda local, los márgenes de rentabilidad se reducen y la capacidad de expansión se ve comprometida.

El gráfico del BCCR parece confirmar que el fenómeno ya está teniendo consecuencias reales sobre la actividad económica.

Durante años, las zonas francas mostraron tasas de crecimiento extraordinarias que compensaban la debilidad de otros sectores. Sin embargo, conforme el colón se fortaleció y el tipo de cambio cayó a niveles históricamente bajos, el crecimiento comenzó a desacelerarse hasta llegar a niveles similares a los del resto de la economía.

Economistas y representantes empresariales han advertido que esta situación reduce la capacidad de Costa Rica para atraer nuevas inversiones frente a competidores regionales como México, República Dominicana o Colombia, donde los costos relativos resultan más favorables para las compañías exportadoras.

Un Banco Central con herramientas que no utiliza eficazmente

La situación también reabre el debate sobre la gestión cambiaria del Banco Central.

La legislación costarricense otorga a la autoridad monetaria diversas herramientas para intervenir en el mercado cambiario, administrar liquidez, acumular reservas internacionales y evitar movimientos extremos que afecten la estabilidad económica.

Sin embargo, las críticas desde el sector productivo apuntan a que la institución ha privilegiado una visión centrada casi exclusivamente en el control inflacionario, permitiendo una apreciación del colón que terminó afectando a los sectores generadores de divisas.

Los detractores de la estrategia actual sostienen que el Banco Central ha demostrado dificultades para encontrar un equilibrio entre estabilidad de precios y competitividad económica. Argumentan que mantener una inflación baja es importante, pero no debería lograrse a costa de debilitar las exportaciones, el turismo y la inversión extranjera.

La evidencia del IMAE sugiere que el crecimiento extraordinario de las zonas francas ya no puede darse por sentado. Si la tendencia continúa, Costa Rica podría enfrentar un escenario en el que el principal motor de expansión económica pierda fuerza justo cuando la economía local tampoco muestra capacidad para acelerar significativamente.

Señal de advertencia

La desaceleración de los regímenes especiales no implica una crisis inmediata. Las zonas francas continúan creciendo y siguen siendo uno de los sectores más dinámicos del país. No obstante, la magnitud de la desaceleración observada en el gráfico constituye una señal de advertencia clara.

Cuando el sector más competitivo de la economía pasa de crecer cerca del 18% a poco más del 3%, la discusión deja de ser estadística y se convierte en un tema estratégico para el desarrollo nacional.

El reto para las autoridades será determinar si este enfriamiento responde únicamente a factores externos o si parte importante del problema se origina en una política cambiaria que, lejos de proteger la competitividad, ha terminado debilitando al sector que más divisas genera para Costa Rica.

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