San José, 1 may (elmundo.cr) – La presidenta de la Asamblea Legislativa, Yara Jiménez Fallas, durante su discurso de toma de posesión, hizo un llamado vehemente a abandonar las confrontaciones y priorizar una agenda de trabajo eficiente.
“Es ineludible dejar de lado las confrontaciones irrespetuosas. El país nos exige concentrar nuestros esfuerzos en discusiones eficientes, por lo que invito a los diputados a evitar desgastes en dinámicas que obstaculicen el avance legislativo”, enfatizó la nueva jerarca legislativa.
Jiménez, quien se convierte en la quinta mujer en la historia del país en ocupar este cargo, destacó la importancia de la representación femenina en el actual Congreso, donde 30 de los 57 escaños son ocupados por mujeres.
“Con mayoría de mujeres en este recinto legislativo, los costarricenses están mostrando un mensaje al mundo: la igualdad es un principio intrínseco que prevalece en la democracia de Costa Rica”, señaló.
La nueva presidenta del directorio legislativo subrayó que su gestión se enfocará en el diálogo productivo y la diplomacia parlamentaria. “Es preciso un respeto vehemente para llegar a acuerdos que cubran las necesidades de Costa Rica. El arte del diálogo productivo es una virtud que buscaremos arduamente y debe convertirse en nuestra principal herramienta de trabajo”, agregó.
En su intervención, Jiménez agradeció el apoyo del presidente de la República, Rodrigo Chaves, y de la presidenta electa, Laura Fernández Delgado. Asimismo, instó a sus colegas a dignificar la labor parlamentaria mediante la transparencia, la rendición de cuentas y el compromiso con el interés público.
“Es hora, diputados, de hacer ese cambio de visión frente a los costarricenses y al mundo; la oportunidad está en nuestras manos. Debemos dejar atrás la improductividad legislativa que Costa Rica enfrentó y cambiar la visión de debates cargados de revanchismos políticos”, concluyó Jiménez.
La elección de Jiménez marca el inicio de una nueva legislatura bajo un contexto de altas expectativas ciudadanas y un llamado explícito desde la presidencia del Congreso para transformar la dinámica de trabajo en el Primer Poder de la República.