
San José, 25 oct (elmundo.cr) – Este domingo el presidente de la República, Carlos Alvarado, publicó un artículo de opinión en La Nación titulado “El instrumento y la toalla”, donde asegura que esta dispuesto “a resolver mediante las únicas vías existentes: la democrática, la institucional y la paz”.
Alvarado indicó que desde su posición como presidente siempre ha “sido muy reservado en cuanto a mis creencias. Desde mi convicción republicana me entiendo presidente para todos en el respeto de la pluralidad”.
Además, el presidente citó la oración de San Francisco de Asís, que dice haber hecho durante cinco años en las mañanas, le funciona como orientador de vida y lo guía “en esta coyuntura tan dura para el país”.
Indicó que entiende su “rol en estos últimos dos años y medio, y de lo que queda por delante, como un instrumento para el país. Instrumento, en unos casos para hacer las cosas que antes no se quisieron o no lograron hacerse; en otros, para batallar contra el populismo, que expresa odio hacia algunos o discriminación en todos los sentidos”.
“Bajo ese principio de instrumento seguiré actuando. Si aspiré a gobernar fue para evitar a toda costa una dolorosa crisis fiscal para las personas del país, apelmazada por 20 años durante los cuales, por un motivo u otro, no se concretaron las soluciones”, añadió.
El jerarca afirmó que también lo hizo “porque, como republicano, sé que el populismo es la peor amenaza que nos acecha y contra el que había y hay que actuar”.
“Nos alejamos de esos abismos en el 2018, con todo el costo y sacrificio que conllevó. Pero esta pandemia y la crisis derivada, que ningún gobierno reciente experimentó, nos acerca de nuevo al abismo”, insistió.
Alvarado dijo que hará con mente y corazón “todo lo que esté en mis manos para evitar una nueva crisis social, económica y política. Resolveré por el fondo, no cosméticamente, y menos aún pateando la bola al próximo gobierno. Sé que lo lograremos”.
El presidente señaló que conoce que algunos desconfían “aunque hayamos pasado la ley fiscal con el valiente apoyo del Congreso, bajado los pluses públicos y haber puesto a tributar a sectores que antes no pagaban.
“A pesar de que cumplimos lo dicho en campaña, cuando pedimos el voto con claridad, aun por duro y polémico, en asuntos como la norma técnica y las uniones igualitarias. A pesar de que entramos en terrenos difíciles, como cerrar el Banco Crédito Agrícola o el Fonabe, o reestructurar Japdeva a la mitad. Aunque conseguimos entrar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y reactivar la obra pública. En todos esos casos hubo incredulidad, pero lo hicimos, y es un hecho”, aseveró.
Alvarado manifestó que ha logrado el recorte a el gasto público como se había comprometido y que “aunque entiendo claramente que a la larga no importa, somos instrumento y es necesario hacerlo, y más por el contexto de la pandemia, y por difícil que sea, para que no llegue un dolor mayor, en especial para quienes sufren pobreza y desempleo. Por ellos, somos instrumento”.
El presidente expuso que “la crítica siempre puede ser útil para alertar y corregir, pero lo es más cuando parte de la objetividad y la contextualización adecuadas. Muchos especialistas o tecnócratas que critican hoy con severidad estuvieron en posiciones de poder cuando estos problemas se gestaron o agigantaron, cuando se crearon los esquemas con los cuales nos toca lidiar en la actualidad”.
“Otros nunca se metieron donde se bate el barro. O no dicen con claridad a qué aspiran, y en hora buena que lo hagan, porque la democracia necesita gente que entre en el redil para seguir resolviendo en el futuro”, comentó.
Alvarado declaró que “vuelvo a la máxima que me orienta: amar y no buscar ser amado. Comprender. Las buenas ideas para el país son bien recibidas de donde vengan y las ejecutaremos en el corto tiempo que tenemos”.
Destacó la importancia del diálogo nacional “porque los sectores pusieron la bandera del país por encima de sus propios intereses, como lo señalaron claramente. Y, paso seguido y cuanto antes, vamos a actuar y concretar”.
Para el jerarca no ” importa el costo político personal o la vanidad de la popularidad. Gracias a Dios no le debo nada a nadie, más que a mi familia… y al banco. Si ese es el costo de resolver los graves problemas de este bello país y de proteger el bienestar de las familias más pobres y vulnerables, que así sea”.
“¿Y la toalla? Solo me sirve para secar sudor y arropar el amor por Costa Rica”, concluyó.