San José, 28 oct (elmundo.cr) – La diputada de la Unidad Social Cristiana (PUSC), Vanessa Castro, cuestionó lo significativo de la reducción de la pobreza en Costa Rica.
Los datos de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) indican que la pobreza afecta al 15,2% de los hogares en Costa Rica, lo que significa una reducción de 2,8 puntos porcentuales (pp), con respecto al año anterior.
Castro señaló que “una cifra puede bajar sin que la realidad de una familia cambie. El dato oficial dice que la pobreza afecta ahora a menos hogares que el año pasado y eso en apariencia es una buena noticia y realmente a mí me encantaría que fuera cierto. Sin embargo, cuando uno revisa con lupa cómo se calcula esa disminución, aparece una verdad incómoda. La pobreza puede bajar sin que la vida mejore, si el parámetro que usamos para medirla cambia”.
“La línea de pobreza se actualiza con los precios. Si los precios caen, como ocurrió durante varios meses recientes, la línea de pobreza también baja. Eso significa algo muy simple. Con el mismo ingreso un hogar puede salir de la pobreza, aunque en realidad no haya cambiado ni un centímetro. Lo que sucede es que se baja nada más la vara que se va a brincar, se le baja unos cuantos centímetros para que yo pueda brincar más fácilmente”, agregó.
La socialcristiana recalcó que “menos inflación no es igual a más bienestar automáticamente. Es como si bajáramos la barra de salto precisamente para poder decir que ahora más personas la superan. Históricamente el INEC ha confirmado que cuando el costo de la canasta de pobreza disminuye, más hogares quedan pobres encima del umbral sin haber recibido nuevos ingresos significativos”.
“Un hogar deja de ser pobre no porque mejoró, sino porque redefinimos lo que significa ser pobre. Es una mejora estadística, no necesariamente una mejora humana. Y hablemos de pobreza multidimensional. La verdadera pregunta no es cuántos hogares están por encima de una cifra. La verdadera pregunta es si el agua potable llega a todos lados, si tiene vivienda estable o si siguen viviendo con goteras o inundaciones o no tienen casa o viven en ranchos, si hay empleo digno, estable o ingresos ocasionales simplemente o simplemente se ha tenido que abandonar el deseo de buscar trabajo porque ya ni siquiera esa esperanza existe. Esa es la pobreza multidimensional”, sostuvo.
Castro aclaró que “un hogar puede haber cruzado la línea de pobreza por ingreso, por unos pocos colones, como se comprobó en el 2024, si no me equivoco, que se bajó el ingreso de 129 a 127. Y al bajar a 127, pues evidentemente ahí hay gente que quedó ya fuera de la línea de pobreza. Pero siguen viviendo en hacinamiento, en informalidad laboral, con inseguridad alimentaria o en una casa donde llueve por dentro. No sé si las conocen. Hay casas donde llueve por dentro”.
“Si no podemos responder que hay mejor vivienda, educación, acceso a servicios y empleo formal, entonces no estamos reduciendo la pobreza, solo estamos reduciendo un número. Compañeros, esto no es un ataque al dato, es una llamada a mirar más allá del número. Hay que ir a las calles a mirar cuántos indigentes tenemos en este momento. Hay que ir a los barrios a darse cuenta cuántas casas están cayendo. No basta con que un hogar deje de ser pobre en una tabla de Excel. Lo que Costa Rica necesita es que deje de ser pobre en la vida real. Porque reducir la pobreza no es hacer magia con una cifra, es transformar vidas. De nada sirve cruzar la línea si el piso sigue hundiéndose. Eso es una realidad”, concluyó.