San José, 19 mar (elmundo.cr) – La diputada de la Unidad Social Cristiana, Vanessa Castro, cuestionó las declaraciones de la diputada electa Yara Jiménez, quien ocupará la presidencia del Directorio Legislativo a partir del 1° de mayo.
Jiménez afirmó sobre el control político que efectúan los diputados que “si yo pudiera, sí me gustaría limitarlo”, lo mismo que las comisiones investigativas. Esto en línea con la solicitud del presidente de la República, Rodrigo Chaves, para agilizar la labor de la Asamblea Legislativa.
Castro señaló que “quitar o debilitar el control político es debilitar la democracia. En una democracia seria el control político no es una molestia, no es un estorbo, no es una pausa incómoda en medio del trámite legislativo. Es precisamente una de las razones por las que existe el Parlamento”.
“Hoy Costa Rica escucha con preocupación manifestaciones recientes que apuntan a limitar el control político y las investigaciones legislativas. Y conviene decirlo con claridad, esto no es un tema administrativo ni de horarios, es una discusión sobre el equilibrio del poder en la República”, sostuvo.
Para la socialcristiana, “por cuanto se pretende reducir el control político, lo que realmente se está planteando es reducir la capacidad del Congreso para preguntar, para investigar, exigir explicaciones y señalar responsabilidades públicas. Y un Congreso que no controla el poder deja de ser contrapeso para convertirse en un espectador”.
“Nuestra Constitución no diseñó una Asamblea muda, le dio herramientas concretas para fiscalizar. El artículo 121 consagra atribuciones exclusivas de la Asamblea Legislativa. El artículo 145 establece que los ministros deben comparecer. El 140 inciso 11 obliga al Ejecutivo a rendir los informes que se le pidan. Esto no es casualidad, eso es arquitectura constitucional”, aseguró.
Castro recalcó que “la jurisprudencia ha sido clara, el control político es una función propia de la Asamblea, porque este es el órgano plural representativo y público por excelencia. Por eso lo grave aquí no es solo la frase, lo grave aquí es la idea de fondo, la idea de que fiscalizar molesta, investigar incomoda, cuestionar retrasa”.
“La idea de que el poder funciona mejor cuando nadie lo contradice. No, el poder sin control no es eficiente, es concentración de poder en todas sus palabras. El poder sin fiscalización no es gobernabilidad, es opacidad. Y el poder sin vigilancia parlamentaria no es democracia, es democracia debilitada, no fuerte”, manifestó.
Castro indicó que “no estamos ante un capricho, sino ante un elemento importante de nuestra institucionalidad. El control político sirve para denunciar corrupción, sirve para exponer abusos, sirve para exigir mejores servicios públicos, sirve para obligar al Ejecutivo a dar la cara. No hablo de este Ejecutivo, hablo de todos los Ejecutivos que han pasado y que pasarán. Sirve en última instancia para que la ciudadanía sepa qué se hace con el poder que delegó. Quitarle fuerza a esa función sería enviar un mensaje peligrosísimo al país, que el poder quiere menos preguntas, menos escrutinio y menos rendición de cuentas, y eso en una República no se acepta”.
“Aquí no se defiende el control político por costumbre, se defiende porque sin control político el ciudadano queda más solo frente al poder. Se defiende porque sin control político la Asamblea renuncia a una de sus funciones más nobles. Se defiende porque cuando el poder público no quiere ser controlado, lo que revela no es fortaleza, no es liderazgo, sino temor a la transparencia”, enfatizó.
“Costa Rica no necesita un parlamento obediente, necesita un parlamento vigilante. No necesita diputados decorativos, necesita diputados que pregunten, que incomoden cuando haya que incomodar, que investiguen cuando haya que investigar y que recuerden todos los días que en democracia nadie está por encima del escrutinio público”, concluyó.