San José, 21 oct (elmundo.cr) – El secretario general de Liberación Nacional, Miguel Guillén, la emprendió contra la propuesta de la candidata presidencial del Partido Pueblo Soberano (PPSO), Laura Fernández, que “si la cosa se pone muy fea” con la inseguridad en Costa Rica, impulsará ante la Asamblea Legislativa una suspensión de garantías individuales.
Fernández señaló que “estoy dispuesta, como futura presidenta de Costa Rica, en casos estrictamente necesarios, y si viéramos una escalada en el sicariato o en delitos asociados al crimen organizado, a solicitar a la Asamblea Legislativa restricción de levantamiento o suspensión de garantías individuales”.
“¿Y eso qué es? ¿Qué significa? Significa que si la cosa se pone muy fea, que Dios no lo permita, pero que si la cosa se llega a poner muy fea, con inteligencia policial, detectando los barrios de máxima delincuencia, levantar garantías y hacer operativos para sacar a estos maleantes de circulación”, explicó.
Ante esto, Guillén señaló que “cada vez es más claro: Liberación Nacional es la última línea de defensa organizada, seria y responsable de la democracia costarricense. No porque se atribuya ese papel, sino porque ha demostrado, a lo largo de su historia, que ante la amenaza del autoritarismo siempre se pone del lado de la Constitución, del diálogo y de la patria”.
“Vemos con profunda preocupación las manifestaciones de la señora Laura Fernández en torno a los fundamentos mismos de nuestro orden constitucional. Resulta alarmante que una persona que aspira a la Presidencia de la República hable abiertamente de suspender derechos y, al hacerlo, evidencie un desconocimiento elemental sobre el papel de la Sala Constitucional y las bases del Estado de Derecho costarricense”, sostuvo.
El liberacionista recalcó que “la Constitución no es un obstáculo a la autoridad, es su límite. No se puede invocar el orden para suprimir las garantías que lo sostienen. Cuando se normaliza la idea de restringir libertades como respuesta a los problemas, se abre la puerta a la arbitrariedad, y el país se asoma a un precipicio que otras naciones de nuestra América ya conocen demasiado bien”.
“Lo que hoy escuchamos no son deslices retóricos: es el lenguaje de una deriva autoritaria que ya no se disfraza. El chavismo proclama sin reservas su voluntad de derribarlas para sustituir la democracia por obediencia”, aseguró.
Guillén explicó que “Costa Rica ha enfrentado amenazas así antes. En 1955, cuando Somoza, Trujillo y Pérez Jiménez y otros autócratas conspiraron para invadir nuestro territorio y destruir un gobierno libre, el país respondió unido, guiado por el civismo y la defensa de la legalidad”.
“Esa misma conciencia debe despertar hoy: la defensa de la República no se hace con consignas, se hace con instituciones firmes, ciudadanía vigilante y una memoria viva de lo que costó conquistar nuestra libertad”, concluyó.