
San José, 22 ago (elmundo.cr)- El político Rolando Araya presentó una posible solución a la discusión actual sobre el tema de la explotación de oro en Crucitas.
Araya, quien es ingeniero químico de profesión expresó que la actividad minera en Costa Rica representa una oportunidad de frente a la crisis económica que se avecina.
“El gobierno debe tomar posición inmediata de la mina de Crucitas y aprobar una ley que establezca que eso es propiedad del Estado costarricense (…) es necesario que esta ley, haga que el Banco Central compre a futuro el oro que hay en Crucitas, que son más o menos 5 millones de dólares a precios de hoy”, explicó.
Según el excandidato presidencial, en las economías en crisis se tiende a volver al patrón oro velozmente y para esto explica que en Costa Rica “mi pronóstico es que el oro va a llegar en unos seis meses a 3 mil dólares la onza y eso va a ser mucho más dinero con la compra del Banco Central, el oro del Crucitas está exactamente determinado, se sabe cuánto oro hay, da lo mismo ahí enterrado que en una bóveda del Banco Central”.
Mediante esta propuesta, el Banco Central otorgaría al gobierno una entrada importante de dinero que podría solventar el problema económico de este año y el próximo, asimismo Araya exhortó al Poder Ejecutivo y Legislativo a actuar de inmediato.
“Deberíamos abocarnos de inmediato a extraer ese oro porque la fortaleza de una economía en los próximos años después de esta crisis va a depender de cuanto oro tengamos, existe una fortuna enterrada que hay que sacarla, de manera que el Estado debe actuar de inmediato”, sostuvo.
Aunado a esto, el político expresó que es insensato oponerse al un proyecto de esta naturaleza, “yo no sé quién se está oponiendo, siempre hay locos en la economía de un país, es una locura oponerse a extraer el oro que tiene Costa Rica. Estamos sentados sobre una riqueza babilónica y sufriendo pobrezas, es absolutamente innecesario”, aseguró.
Recientemente un informe presentado por el Ministerio del Ambiente y Energía (Minae) señala que la zona de Crucitas, afectada por la extracción de minerales y con daños ambientales, abarcaba una extensión de 45.11 hectáreas, que a finales del 2018 se encontraban dedicadas principalmente a la conservación forestal.
Ante esto Araya explica que los daños ambientales pueden ser minimizados gracias a nuevas tecnologías, y que al realizar la extracción responsablemente no existe ningún peligro para los ecosistemas presentes en la zona.
Por último, esta solución pretende que el dinero obtenido se inyecte a los sectores más empobrecidos con lo cual dinamice la economía, que está en camino a un colapso total, comentó Araya.