Guanacaste, 24 jul (elmundo.cr) – El presidente de la Asamblea Legislativa, Rodrigo Arias, en la sesión solemne para conmemorar la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica, señaló que “fue un acto de libertad y fraternidad”.
Arias manifestó que “ese espíritu fundacional sigue vivo en Guanacaste. Porque no se puede hablar de la construcción de la nación costarricense sin reconocer el papel decisivo de esta provincia y de su gente: su trabajo, su cultura, su identidad, su sentido de pertenencia”.
“Debemos hablar con franqueza: hay heridas que siguen abiertas. El rezago en infraestructura, las brechas educativas, las limitaciones en el acceso al agua, las amenazas del crimen organizado y la falta de oportunidades laborales siguen marcando el día a día de muchas familias guanacastecas. Son realidades que duelen, que frustran, que siembran incertidumbre en los hogares y erosionan poco a poco la esperanza”, agregó.
El diputado enfatizó que “como el sabanero que conoce su paisaje, sabe leer el cielo y nunca suelta las riendas de su caballo, así son las y los guanacastecos: con los pies firmes en la tierra, la mirada atenta al horizonte y el corazón dispuesto a avanzar. Esa misma fortaleza será esencial para los tiempos que se avecinan. Nuestra democracia, construida con esfuerzo y sacrificio sobre sólidos cimientos republicanos, está siendo puesta a prueba”.
El presidente legislativo comentó que “les invito a que se decidan por promover una agenda de desarrollo realista que le de oportunidades a su gente. Una agenda a partir del diálogo y la construcción de grandes acuerdos, aunque el camino sea más duro de transitar”.
“De forma sistemática, ciertas voces han procurado desacreditar nuestras instituciones, debilitar las reglas que nos han permitido vivir en paz durante décadas y generar caos mediante ataques infundados. Están creando las condiciones para minar las bases mismas del Estado de Derecho costarricense y eso no se puede permitir”, aseguró.
Para Arias, “frente a este panorama, la única respuesta legítima es la unidad nacional. (…) Esa unidad debe manifestarse en acciones firmes y serenas, respaldadas por los principios democráticos que nuestra Constitución y nuestras leyes consagran. Y debe, sobre todo, trascender ideologías y regiones, convocando a quienes creen en la libertad, la institucionalidad y la convivencia democrática”.
“La democracia no se sostiene sola. El desarrollo y la creación de oportunidades no se generan en el vacío. Requieren de la vigencia y del respeto de principios democráticos sólidos. Requieren de una ciudadanía activa, de instituciones fuertes, de crecimiento económico, de justicia social y de esperanza compartida”, sostuvo.
Arias reiteró el poema de Jorge Debravo:
“Quiero a mi patria
siempre en la mano.
Mansa y pequeña
como un garbanzo.
Sin rifles negros.
Sin sables blancos.”
“Que la paz que invoca Debravo no sea un anhelo lejano, sino una tarea cotidiana. Que la patria, mansa y pequeña como él la soñó, siga viva en todas nuestras manos y en la grandeza de nuestros corazones. No porque oprima, ni porque hiera, ni porque necesite imponer su fuerza con la intimidación. Sino porque se hace respetar desde la dignidad con que es defendida, la justicia con que es sostenida, y la esperanza de un pueblo que no se rinde ante la sombra. Un pueblo que ha aprendido a caminar con la frente en alto… y el alma despierta”, concluyó.