Limón, 10 ene (elmundo.cr) – El rescate de una cría de manatí en Tortuguero, Limón, el pasado 5 de enero, ha puesto en marcha un complejo operativo que combina manejo veterinario especializado y el conocimiento científico acumulado sobre esta especie en Costa Rica, según informaron fuentes del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC).
Tras el hallazgo de la cría separada de su madre, el SINAC implementó un protocolo que incluyó monitoreo en la zona con la esperanza de reunir a la cría con su madre, pero los intentos fueron infructuosos.
“Como parte del protocolo, se realizó un primer intento para devolver al animal al mar; sin embargo, la cría volvió a encallar minutos después, lo que descartó su reinserción inmediata al ambiente costero”, detalló la institución.
Ante la situación crítica, se coordinó un traslado aéreo de emergencia a Rescate Wildlife Rescue Center, en La Garita de Alajuela, donde la cría permanece bajo observación constante. El traslado y la valoración se realizaron con la participación de veterinarios, biólogos y especialistas en vida silvestre, incluyendo expertos de la Universidad Nacional (UNA).
El manatí antillano (Trichechus manatus), una especie vulnerable del Caribe costarricense, ha sido objeto de investigación y monitoreo por parte de la UNA durante años. El biólogo Alexánder Gómez Lépiz, especialista en manatíes de la Escuela de Ciencias Biológicas, explicó que la presencia de estos animales está ligada a ecosistemas específicos.
“El comportamiento que hemos podido observar en el país es que ellos están asociados a sitios donde existen pastizales, que son importantes en su dieta. Generalmente se están moviendo por esas zonas”, indicó Gómez.

El principal desafío para la cría rescatada es lograr una alimentación adecuada sin la presencia materna. “El paso fundamental ahorita es que se acostumbre a alimentarse con un chupón. Es un proceso muy difícil que requiere muchísima inversión de tiempo y observación constante del comportamiento del animal”, comentó Gómez.
La médica veterinaria Isabel Hagnauer, del centro de rescate, confirmó que la cría se mantiene estable, aunque en una fase crítica. “Está estable dentro de su proceso de adaptación. Ahorita estamos trabajando en que tome chupón; no es lo mismo que la tetita de su mamá y la composición de la leche es distinta, así que es un proceso completamente esperable y delicado”, explicó.
La alimentación se basa en una fórmula utilizada internacionalmente, ajustada de manera progresiva. “Empezamos con una disolución muy diluida y vamos aumentando la concentración cada día, para que la adaptación no sea un cambio repentino”, agregó Hagnauer. El objetivo final es la reinserción en su hábitat natural, un proceso que podría tomar años.
El caso destaca la importancia de la colaboración interinstitucional. El centro de rescate mantiene un convenio con la UNA, que aporta información científica clave. “Nos están apoyando con datos que han recopilado durante años sobre esta especie en vida libre. Es información muy valiosa para este proceso de adaptación y rehabilitación”, destacó Hagnauer.
El seguimiento científico y la atención veterinaria son cruciales para la supervivencia de la cría y para fortalecer el conocimiento sobre el manatí en Costa Rica, una especie vital para los ecosistemas del Caribe, cuyo futuro depende de la conservación de sus hábitats y del trabajo conjunto entre ciencia, instituciones y comunidades costeras.