
Por Claudius Lüder (dpa)
Bonn (Alemania), 1 jun (dpa) – Un pequeño golpe en el guardabarros, un arañazo en el parachoques o abolladuras tras una tormenta de granizo. Este tipo de mínimos desperfectos a menudo se dejan pasar porque provocan fácilmente en el taller gastos de cuatro dígitos. Mucho más barato resultan los servicios “smart repair”, especializados en pequeños daños.
Su idea es: en lugar de reemplazar el guardabarros o el parachoques completo y pintarlo, trabajar sólo en la parte dañada.
El método tiene esencialmente una ventaja, según Markus Herrmann, de la Federación Alemana de Acondicionamiento de Vehículos: es más económico que la reparación tradicional. Pintar de nuevo un guardabarros puede costar unos 500 euros (547 dólares), mientras que con el “smart repair” el costo es de un tercio, según Herrmann.
Una segunda ventaja es la rapidez. Mientras que el repintado tradicional requiere que el auto esté fuera de las calles dos o tres días, con el “smart repair” bastan unas pocas horas o como máximo, un día. “Si uno tiene un garaje, el arreglo puede hacerse ahí mismo”, explica el experto Herrmann.
Especialmente apropiado es el “smart repair” para quienes tienen vehículos en leasing, que los pueden devolver retocados con un menor costo.
La decisión entre una reparación tradicional o “smart” no debería tomarse, sin embargo, según el bolsillo. “Si el ‘smart repair’ se hace de forma inadecuada, puede tener repercusión en el precio de reventa del vehículo”, dice Ulrich Köster, de la Asociación Alemana de Talleres y Reparaciones.
El club del automóvil ADAC comprobó en un test que la calidad de los trabajos de “smart repair” dependen del taller. De los 20 analizados, 12 sacaron buena o muy buena nota. La tarea era eliminar abolladuras y arañazos y ADAC llegó a la conclusión de que un experto en quitar bollos de la carrocería no tiene necesariamente la habilidad de borrar un arañazo. “Especialmente en lo que respecta a la pintura se requiere mayor grado de conocimiento y de especialización”, dice Carsten Graf, que trabaja en el centro técnico de ADAC. Un taller de “smart repair” además no tiene la obligación de demostrar ninguna cualificación especial.
Resulta controvertido el papel de las aseguradoras. El abogado experto en derecho vial Jens Dötsch alerta sobre el hecho de darse por satisfecho con la reparación rápida antes de tiempo. “La parte perjudicada en un accidente tiene el derecho a exigir que el daño al vehículo sea reparado completamente con un arreglo especializado y profesional que devuelva el coche al estado anterior al accidente”, explica Dötsch.
Un profano en la materia apenas puede juzgar si el método “smart repair” ha devuelto al coche el estado previo al accidente. Eso es algo que sólo lo puede ver un perito. Además, toda reparación se debe realizar siguiendo las directrices del fabricante, y el “smart repair” por lo general no las cumple.
Si un seguro contempla el método de reparación alternativo, debe quedar demostrado que con el “smart repair” se consigue el mismo resultado que con el arreglo clásico. Para ello, la propia aseguradora debe nombrar en el entorno de la persona perjudicada qué taller cumple con esas características de calidad certificada.
“Lo óptimo sería que el experto encargado por la parte perjudicada nombrara las correspondientes ventajas e inconvenientes de los métodos de reparación del mismo valor”, agrega Dötsch. Y es que descartar porque sí el “smart repair” puede resultar un error. Hay ejemplos de que la reparación convencional no sólo es más cara, sino que perjudica mucho más al vehículo.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que una reparación siempre puede tener repercusiones en la garantía de la marca fabricante, como por ejemplo en la de perforación por corrosión.