
Por Britta Kollenbroich (dpa)
Pero todavía no hay nadie viviendo allí. Faltan algunos detalles, la obra apenas estará finalizada a finales de este año.
Una vez que se muden allí los nuevos propietarios, podrán decir que viven en el edificio residencial más alto del mundo. Pero no por mucho tiempo. En Dubai, en los Emiratos Árabes Unidos, ya se está construyendo un edificio de 711 metros de altura, en el que podrán vivir 78.000 personas.
También en Nueva York, a pocas cuadras del 432 Park Avenue, está siendo edificado el Central Park Tower, que tendrá 541 metros de altura. La vivienda más alta de esta torre residencial estará en el piso 95.
Arquitectos de todo el mundo compiten desde hace cientos de años por construir los edificios más altos. ¿Por qué lo hacen? «Construir en altura muestra poder», dice el arquitecto Friedrich von Borries. «Desde la altura se tiene la mejor vista. Da una sensación de seguridad y control sobre lo que ocurre alrededor de uno», agrega.
En otras épocas se construía torres en los castillos para poder advertir desde lejos la llegada de posibles enemigos.
Actualmente se trata de un poder más simbólico. «El que tiene el piso más alto está sentado por encima de los demás, puede mirarlos desde arriba», dice el experto. «En cierta medida es una actitud presumida», dice. Muchas empresas que poseen edificios propios ubican en los pisos superiores las oficinas de los jefes y más abajo a sus subordinados.
Posiblemente sean también un poco presumidos quienes compraron una vivienda en el edificio de 432 Park Avenue, en una de las zonas más elegantes de Nueva York. En sus 96 pisos sólo hay 104 viviendas. Es decir que la mayoría tiene toda una planta para ellos solos.
Esto es un lujo que tiene su precio: Las viviendas más baratas cuestan 7 millones de dólares. ¿Y las más caras? Casi 100 millones de dólares. Hay poca gente que puede reunir semejante cantidad de dinero. Peró sí parece haber suficientes millonarios como para vender todos esos pisos.