San José, 29 mar (elmundo.cr) – Fue cuestión de que la Asamblea Legislativa reactivara su quehacer este lunes para que el tema que ocupó a los medios de comunicación desde antes de la Semana Santa volviera a ser el principal del día. Carlos Hernández, diputado del Frente Amplio electo por Puntarenas se enfrentaba a la decisión de si renunciaba a su curul, a la fracción o si se declaraba diputado independiente.
Aunque inicialmente Gerardo Vargas Varela, jefe de fracción del Frente Amplio le envió un mensaje de texto pidiéndole que no se acercara a la reunión de los frenteamplistas que se realiza cada lunes, momentos después le indicó que era indispensable que se presentara.
La cúpula del Frente Amplio había pedido a Carlos Hernández su renuncia a la curul, luego de que fuera denunciado por parte de su pareja por supuesta violencia doméstica el sábado antes de iniciar la Semana Santa. Él dijo vía Twitter que no iba a renunciar a su curul, por lo que entonces el Frente Amplio le pidió renunciar a su inmunidad; hoy sus otros ocho compañeros le han pedido que se aparte de la fracción. Él aceptó con una condición.
Con la sombra de lo ocurrido con el exdiputado Ronald Vargas Araya, quien afirma fue presionado a renunciar a su diputación por el Frente Amplio tras conocerse una queja por supuesto acoso sexual hacia una asesora, Hernández pidió al Frente Amplio que dejaran por escrito el pedido que le hacían, para él responderlo de la misma manera. Y así ocurrió.
Tras asesorarse durante varios minutos vía telefónica y recibir muestras de apoyo por parte de diputados de todos los partidos, Hernández comunicó al Frente Amplio que aceptaba la solicitud de retirarse de la fracción, mientras se sigue el proceso en su contra por parte del Tribunal de la Ética del partido.
Pero ¿qué significa en realidad que Carlos Hernández se aparte de la fracción? Prácticamente todo sigue igual. Hernández simplemente no podrá participar en las reuniones de fracción del Frente Amplio ni tampoco hablar en nombre del partido en la Asamblea Legislativa o fuera de esta, una condición similar a la que hasta hace poco tuvo el diputado del PAC, Víctor Morales Zapata a quien el Tribunal Supremo de Elecciones lo ha reintegrado a la fuerza en el partido oficialista.
El diputado frenteamplista perdería los 70.000 colones que en promedio ganan cada lunes con las reuniones de fracción. Este tal vez sea la única repercusión que tenga el mantenerse alejado de su fracción mientras se determina su responsabilidad mediante la investigación del Tribunal de la Ética, cuyo Presidente ha renunciado luego de que el Comité Ejecutivo del Frente Amplio, sin haber iniciado el proceso respectivo, pidiera la renuncia a la diputación a Carlos Hernández.
Con lágrimas en los ojos, pero con un insistente “estoy en paz”, Hernández confirmó a los medios de comunicación su decisión. Tan solo dos horas antes, Patricia Mora, presidenta del partido empezaba el espacio de control político de la sesión del Plenario con un discurso que hacía alusión a lo ocurrido con el legislador.
Y aunque los entonces candidatos a la diputación por el Frente Amplio firmaron un compromiso ético de que debían renunciar a su curul si se veían envueltos en escándalos como este, Hernández afirmó que el Frente Amplio no puede pretender en un Estado de Derecho “disparar y luego preguntar”.
“Esos tiempos ya pasaron. No se puede tomar una decisión de ese tipo sin haber escuchado a la persona”, dijo a la prensa.
Si bien el escándalo y la forma en la que el partido lo ha tratado podría dejar entrever que ahora existe discordia entre Carlos Hernández y sus compañeros, lo cierto es que los abrazos, sonrisas y conversaciones entre ellos continúan dándose.
