La renuncia de Carlos Valenciano Kamer como encargado de finanzas de la campaña presidencial de Laura Fernández, del Partido Pueblo Soberano (PPSO), se convirtió en uno de los episodios más sensibles —y reveladores— del engranaje interno de esa candidatura.
Aunque la salida se explicó oficialmente por razones de carga laboral y compromisos empresariales, el contexto político, mediático y financiero que rodeó la decisión abre una lectura más amplia sobre el momento que atraviesa la campaña.
La versión oficial
La renuncia fue confirmada por Francisco Gamboa, jefe de campaña y candidato a la primera vicepresidencia, luego de que el medio El Observador diera a conocer la información.
“Por el volumen de trabajo que implica el área de finanzas y sus múltiples compromisos empresariales, don Carlos Valenciano decidió no continuar como el encargado de Finanzas”, explicó Gamboa.
El dirigente aclaró que, pese a la renuncia, Valenciano siguió vinculado a la campaña como asesor financiero y como una persona de confianza de la candidata presidencial.
Un nombre clave en el armado de campaña
La figura de Valenciano no era menor. Cuando se anunció su incorporación al comando de campaña, la diputada oficialista Pilar Cisneros lo describió como “una persona súper conectada con el sector empresarial e industrial” y subrayó su papel para la obtención de recursos, al afirmar que “para hacer campaña necesitamos fondos”.
Precisamente por ese perfil, su salida del cargo de finanzas llamó la atención dentro y fuera del partido.
El vínculo con ¡OPA! y la línea editorial
A la ecuación se sumó un elemento adicional: la familia de Valenciano es propietaria del canal de televisión ¡OPA!. Tras conocerse la renuncia, el propio canal aseguró que la separación del empresario “reafirmaba” su línea editorial independiente, con el objetivo de evitar “cualquier interpretación de interferencia política” en sus contenidos.
Valenciano había anunciado previamente que cedió la totalidad de sus acciones del canal a un fideicomiso en Panamá, cuyos beneficiarios son su esposa y sus hijos, luego de integrarse al equipo de campaña del PPSO.
El episodio del micrófono
El empresario también quedó ligado a uno de los momentos más polémicos de la campaña. Valenciano aseguró haber sido quien contrató la empresa de seguridad que revisó la oficina de Fernández y que, según la candidata, detectó un micrófono presuntamente oculto en un tomacorriente.
Inicialmente, el empresario afirmó que se trató de un equipo de seguridad con “prestigio internacional”, pero evitó revelar el nombre de la empresa. Posteriormente, el tesorero a. i. del partido, Raúl Ignacio Zamora Trejos, informó al Tribunal Supremo de Elecciones que la compañía Security Force realizó la inspección.
El servicio fue cancelado con fondos del partido y respaldado con una factura electrónica por $1.130, emitida seis días después de que Fernández hiciera pública la denuncia.
Tras las críticas, Valenciano llegó a declarar que incluso la controversia generada podía beneficiar a la candidata:
“Publicidad buena o mala, siempre es una buena publicidad para Laura”.
Una salida que no despejó las dudas
La renuncia de Valenciano no fue un hecho aislado. En octubre también dejó su cargo el tesorero Carlos Vásquez Landergreen, quien argumentó que la estructura partidaria lo “limitaba” y lo “distraía” de los verdaderos objetivos del país.
Así, aunque la explicación formal de la salida del encargado de finanzas apunta a razones operativas, el contexto de renuncias, polémicas y cruces entre política, financiamiento y medios de comunicación mantiene abiertas las preguntas sobre la solidez interna de la campaña de Laura Fernández y la estrategia que sigue el Partido Pueblo Soberano en una contienda cada vez más observada.