
- Nunca debió ser. Decenas de voces de actores políticas lo decían. José María Figueres era el peor candidato posible para el Partido Liberación Nacional, su fuerte rechazo popular que rondaba el 65%, hacían inviable cualquier posibilidad de victoria en una segunda ronda. Y aunque llegó muy lejos, no soportaría el peso de su impopularidad prácticamente con ningún candidato en el balotaje.
- Comando de campaña. José María Figueres hizo un equipo de campaña de amigos y fanáticos, y los errores llegaron rápido y de todas las formas posibles. Realmente en algunos momentos parecía que querían perder. Desde la precampaña la suma de errores fue grande.
- Encuestas internas. Es claro que los estudios realizados por la campaña figuerista no les ayudaron en nada. El candidato siempre tuvo números equivocados o los “manoseaban” y esto es peor.
- Selección de vicepresidentes. Si ya de por sí la campaña de José María Figueres era cuesta arriba, la hizo más difícil al seleccionar dos candidaturas a Vicepresidencia alejadas de la dirigencia partidaria. Con una lista de nombres de primera línea como Shirley Calvo y Silvia Hernández, el candidato optó por extraños a la dirigencia.
- Amigos y amigotes. José María Figueres se rodeó de mucha gente con “experiencia” en el Partido Liberación Nacional, pero también muchos con grandes cuestionamientos.
- Cedió liderazgo en elección de diputados. Después de una convención dura, y de escaramuzas complicadas de llevar, sobre todo con Rolando Araya, Figueres optó por ceder cuotas en las diputaciones que le limitaron su liderazgo.
- Comunicación del absurdo. Tanto en primera como en segunda ronda los equipos de comunicación de José María Figueres cometieron errores tontos para las épocas actuales, así los equipos de comunicación sufrieron constantes cambios. Por último, la estocada en la comunicación reventó las posibilidades del candidato, con los casos del viaje secreto a República Dominicana y el video suicida. Graves errores donde lo peor fue la forma en que se les hizo frente. Con mentiras reiteradas del candidato y de todo su equipo. Esto los dejó expuestos.
- Relaciones familiares. Los problemas de la familia Figueres Olsen llegaron a la campaña y tampoco las respuestas del candidato fueron satisfactorias. Era difícil meterse en una batalla de género y poner a Figueres como defensor de las mujeres con las serias acusaciones que salieron directamente de sus hermanas y sobrinos.
- Desesperación en los debates. José María Figueres fue raquítico y temeroso en los debates. Acostumbrado a que se le veía como una persona con conocimiento y experiencia, los debates con un candidato que lo superó intelectualmente lo expusieron en uno de sus puntos que antes eran fuertes.
- Populismo. José María Figueres fue expuesto en demasía en situaciones triviales, fue portero de mejenga, humorista de programa de radio, bailarín y hasta tomador de guaro. Eso no fue bien visto por un sector de la población.
- Promesas sin contenido. José María Figueres ofreció el oro y el moro a todos los grupos y a todos los sectores, ofreció a liberales, a conservadores, a progres a religiosos, a grupos provida, a grupos feministas, a todos les ofrecía y entraba en constantes contradicciones y choques incluso con su equipo cercano.
- Falta de realismo. José María Figueres no ha entendido que su carrera política terminó cuando recibió en conjunto con dos de sus cercanos colaboradores $2,7 millones de Alcatel, y su posterior salida del país rumbo a Suiza. Eso no ha logrado, ni logrará el perdón de los costarricenses.
- A diferencia de su padre, José María Figueres se convirtió en el candidato de los grupos poderosos, del status quo, de los medios tradicionales. Y esto la gente lo entendió y lo rechazó.
- Tres momentos finales. El viaje a República Dominicana, el video del suicidio y la disputa con la familia acabaron en los últimos 15 días de la campaña con cualquier posibilidad de crecimiento de José María Figueres.