
- Factor Cisneros. La inteligente y estratégica elección de la periodista Pilar Cisneros para que encabezara la papeleta de diputados de San José fue un acierto que le dio el primer impulso impensado a la carrera hacia la presidencia de Rodrigo Chaves. Cisneros conocida por un 85% del país y con opiniones positivas superiores al 75%, fue una base sólida para la campaña. Las notas de prensa contra Chaves, que nacen el mismo día que presenta a Cisneros, dejaron claro que ese factor fue entendido desde el primer momento por los que temían la candidatura del exministro de Hacienda.
- Capacidad. Desde el primer momento la candidatura de Rodrigo Chaves se vio respaldada por un fuerte currículum del economista con amplia experiencia en el Banco Mundial. El perfil de Chaves era por mucho el más sólido de los 25 aspirantes presidenciales. Y en un país en crisis, ese elemento sedujo a muchos.
- Ataques desmedidos de medios tradicionales. La cobertura negativa desmedida de parte de los tres medios que más pauta estatal reciben en Costa Rica, fue vista con sospecha por la mayoría de los costarricenses, portadas, largos reportajes diarios y hasta editoriales contra Chaves vistos en La Nación, CrHoy y Telenoticias, dieron esa sensación de que a Chaves le temían los sectores poderosos del país. Muchos medios más se montaron en la carroza anti chavista, pero fue notorio que estos eran los principales abanderados de un triste manejo de la prensa en esta campaña.
- Sin desfile de adhesiones. La estrategia de Rodrigo Chaves de no recibir abierta y masivamente adhesiones permitió que no se visualizaran a su alrededor políticos con una imagen gastada. Solo dio un golpe de efecto al sumar a una mujer excandidata que mantiene una imagen positiva como lo fue Natalia Díaz. Aparte Chaves manejó una estrategia de sumar bases, de llegar a dirigentes cantonales de todos los partidos, sin visibilizar líderes. Muchas veces los adherentes suman más sus enemigos que amigos, y esto complica las campañas de segunda ronda. Chaves lo evitó y le dio resultados. Incluso recibió muchos apoyos de actores políticos que no se hicieron públicos, pero que se integraron a trabajar casi a la sombra.
- Estrategia sencilla pero efectiva. Rodrigo Chaves no gastó millones de colones para su campaña, manejó un equipo austero y dirigido por Federico Cruz en comunicación y Calixto Chaves en lo financiero. Además de Pilar Cisneros y Joselyn Chacón como consejeras inmediatas. A mediados de la segunda ronda, se acercaron nombres como el de Iván Barrantes, asesor de Calixto Chaves, que dieron un aporte adicional desde una perspectiva externa. A estos actores se le sumaron otros con perfiles bajos que soportaron el peso de la difícil campaña. Lo principal fue que Chaves nunca le perdió el pulso a su campaña, siguió de manera directa todos los quehaceres de su equipo, lo que le evitó sorpresas innecesarias.
- Anti figuerismo. Un factor de mucho peso, Chaves se enfrentó al político con imagen más negativa en Costa Rica, nadie ha sumado tanto rechazo popular por años en nuestro país como José María Figueres. Su candidatura era inviable desde toda lógica. Incluso su paupérrimo triunfo en la convención del PLN, así lo hicieron ver. Un expresidente que no puede ni en su propio partido superar el 40% de los votos, no es una persona con liderazgo.
- Debates. La solidez intelectual de Rodrigo Chaves le permitieron verse solvente en todos los debates, José María Figueres nunca pudo enfrentarlo, nunca lo descifró. Chaves fue incómodo y sarcástico cuando quiso, pero también inteligente, estudioso y certero cuando lo necesitó. Chaves desnudó en los debates la peor versión intelectual de Figueres.
- Mensaje. El mensaje de Chaves fue simple, y el candidato del frente se lo facilitó. “Me como la bronca”, “Se les acabó la fiesta”, era una provocación contra el status quo, centrado en la lucha contra la corrupción, supo manejar temas como las pensiones de lujo, la corrupción institucionaliza y los escándalos de Cochinilla y Diamante. A estos temas los complementó con propuestas sencillas de reactivación económica entendibles para la mayoría.
- Respondió cuestionamientos. Rodrigo Chaves dio la cara y confrontó todas las acusaciones recibidas por medio de la prensa, que se centraron en dos temas que hicieron repetitivos, el tema del acoso, y el manejo financiero en la primera etapa de su postulación. Chaves nunca varió su discurso explicativo, no cambió su versión y los medios junto al PLN gastaron excesivamente los argumentos en su contra.
- Esperanza de acabar con una forma de hacer política. Chaves fue el abanderado de la política de los amigos y amigotes que tanto se le cuestiona al Partido Liberación Nacional, y José María Figueres ayudó a profundizar este mensaje al llenarse desde las candidaturas a diputado de personas con abolengo dentro de la organización política. Chaves representa para muchos el fin de las argollas de siempre.
- Campaña sin ideología. Chaves se ve favorecido por una campaña donde el tema ideológico prácticamente ni se mencionó. El PLN nunca tuvo claro que representaba Rodrigo Chaves ideológicamente hablando, entonces dejaron fuera del juego este factor.
- Soportó las escaramuzas progres. Todos los grupos llamados progres que apoyaron a Carlos Alvarado se sumaron de lleno a vitorear a José María Figueres, estos grupos que jugaron un papel importante contra Fabricio Alvarado, nunca entendieron que Rodrigo Chaves no era Fabricio Alvarado, y los alaridos anti chavistas no pasaron de mensajes muchas veces sin sentido en Twitter, la red favorita de la burbuja progre.