
San José, 16 may (elmundo.cr) – Durante cada mes de lo que va del año, en promedio han sido atropellados cinco peatones, a quienes se les achaca un comportamiento indebido en carretera.
Según el Comisario Mario Calderón, Director de la Policía de Tránsito, estas cifras reflejan serias falencias de los peatones, en su comportamiento en carretera, pese a las insistentes campañas del Consejo de Seguridad Vial para que, como actores viales, tanto peatones, como conductores y ciclistas, asuman una conducta más preventiva.
“Si analizamos los datos, nos daremos cuenta que el 91% de los 23 decesos ocurrieron en circunstancia achacables al peatón, quien no quiere entender que los semáforos, los pasos y los puentes peatonales no son opcionales, sino de uso obligatorio para ellos”, agregó Calderón.
En el año 2015 las cifras fueron muy similares, el total de decesos fue de 59 personas, reflejando un promedio mensual de 5 muertes.
Por su parte el Comisario explicó que algunos comportamientos indebidos de los peatones son considerados como imprudentes en tanto tienen opciones de seguridad vial a la mano y no las utilizan. Así, morir atropellados a pocos metros de un puente o paso peatonal, no activar el semáforo peatonal y ser atropellados con la luz verde del semáforo son ejemplos de imprudencias.
Asimismo, cruzar la calle a mitad de la cuadra, salir intempestivamente entre vehículos para cruzar, caminar por la calle existiendo aceras o caminar por la calle en estado de ebriedad, son algunos ejemplos más de conductas irresponsables como peatones.
Calderón mencionó que “sentimos que el mensaje correcto de la Policía de Tránsito, sobre este tema, debe ser un llamado a la prudencia, a la reflexión, por encima de advertir que estos comportamientos pueden implicar multas. Con menos de 300 oficiales por turno, no tenemos capacidad de vigilar 1.3 millones de carros, 35.000 km de carretera y a 5 millones de personas”.
“El tema de los peatones y de otros actores viales, es de autocrítica, de reflexión y de cambio de conducta, porque al final de cuentas quien pierde la vida es el imprudente o el niño al que el adulto obligó a hacer una imprudencia, sin descastar al conductor del vehículo, que al tratar de esquivarlo sufre heridas o muere”, concluyó Calderón.