San José, 28 oct (elmundo.cr) – El expresidente de la República, Óscar Arias Sánchez, se pronunció con firmeza tras la muerte de Randall Gamboa, funcionario municipal de Pérez Zeledón, quien falleció luego de ser deportado desde Estados Unidos en delicadas condiciones de salud.
En un extenso mensaje, el exmandatario expresó su indignación ante lo que considera un caso de violación a los derechos humanos y la pasividad de las autoridades costarricenses. “Hoy no puedo guardar silencio cuando a un costarricense ―un humilde funcionario de la Municipalidad de Pérez Zeledón— se le deporta en una condición infrahumana. No voy a callarme cuando se pone en jaque la vida de seres humanos”, manifestó Arias.
El Premio Nobel de la Paz recordó que Gamboa permaneció bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) antes de ser deportado a Costa Rica “en una muy precaria condición de salud que nos hacía suponer que fue maltratado sin misericordia alguna”. Según relató, el funcionario “luego de permanecer en agonía durante dos meses, lamentablemente el día de ayer falleció”.
Arias criticó duramente la falta de reacción del Ejecutivo costarricense, señalando que “lo que sí podemos hacer es alzar nuestra voz ante el silencio cómplice del actual gobierno de Costa Rica con el actual gobierno de los Estados Unidos de América”. Subrayó además que “han pasado casi dos meses desde que Randall regresó al país y nuestro gobierno ha sido incapaz de obtener de las autoridades de Washington una explicación”, por lo que exigió que “la familia de Randall merece conocer la verdad y que se sepa qué fue lo que le sucedió mientras se encontraba bajo custodia de las autoridades migratorias de los Estados Unidos”.
El expresidente comparó este caso con el del estudiante estadounidense Otto Warmbier, quien murió tras su encarcelamiento en Corea del Norte. “Nunca me imaginé que llegaría el día en el cual los Estados Unidos de América, el ‘líder del mundo libre’, llegaría a comportarse igual que Corea del Norte”, lamentó Arias, agregando que “al igual que la muerte de Warmbier, la muerte de Randall, sin una explicación oficial de las autoridades norteamericanas, provoca una enorme indignación pública”.
Arias también cuestionó las políticas migratorias del expresidente Donald Trump, calificándolas como “racistas, xenófobas y normalizadoras del trato inhumano hacia las personas migrantes”.
En su mensaje final, el exgobernante reiteró su postura humanista y su defensa de las personas migrantes: “La pobreza no necesita pasaporte para viajar. Nadie deja todo aquello que ama para embarcarse en la amarga aventura de ir a buscar otra tierra donde rehacer su vida, si no es porque en su propio país no existen suficientes oportunidades”.
Para Arias, el caso de Randall Gamboa representa un doloroso recordatorio de que “hoy lamentamos la deportación de un costarricense de un país que se vanagloria de ser una democracia ‘excepcional’, cuando la verdad es que su actual ‘excepcionalismo’ consiste en violar sistemáticamente los Derechos Humanos de nacionales y extranjeros”.