
San José, 11 jun (elmundo.cr)- El abogado y exembajador ante la OEA, Pablo Barahona, señaló que “Nicaragua en dictadura y Costa Rica sin gobierno”.
Para Barahona “es una absoluta vergüenza que a 7 años de gobierno, los del PAC, ni siquiera hayan aprendido lo más básico de la diplomacia”.
“La indignidad de este gobierno, se confunde con falsa humildad, tantas veces como decide ir a la cola y esperar mediocremente, hasta que se aclaren los nublados del día”, apuntó
Asimismo Barahona, cuestionó: “¿Cómo es posible que Carlos y su canciller de quinta, siempre asesorados a la baja por los intocables y aún más mediocres burócratas “de carrera” de ese feudo en que convirtieron “nuestra” Cancillería, no se pongan a la cabeza de una ofensiva diplomática contra la confesa dictadura nicaragüense que amenaza, más que a cualquier otro país de la región, a Costa Rica, por la presión migratoria y económico-social, que suponen las hondas expansivas de esa crisis sociopolítica que se profundiza en Nicaragua y se viene cociendo a fuego lento (desde hace años) ante la vista y paciencia de la “comunidad” internacional?”.
“Sostengo que Costa Rica está llamada a liderar, como país demócrata (con retos pero estable), y más aún, limítrofe con Nicaragua”, destacó.
“No puede Costa Rica limitarse a ser un mero y comodón espectador como Carlos Alvarado y su desteñido canciller, esperan, como consuetudinarios navegantes de agua dulce que son”, enfatizó.
Barahona recordó que “fui colega en la OEA de Dennis Moncada. Lo conocí bien. Dialogamos muchas veces. Logré sortearlo y nos respetamos mutuamente, siempre. Es un ex guerrillero, y como tal, una especie de “highlander diplomático” que conoce mucho mejor que el canciller tico, los intersticios de la OEA, y en general, las debilidades contemporáneas de la comunidad internacional”.
“Empoderado como ningún otro canciller, al ser el hombre fuerte, ni siquiera de Ortega, sino de Murillo, actúa con carta blanca y pasa por encima de sus pares, con facilidad pasmosa. Desatendiendo las reglas mínimas de la diplomacia tradicional que aún juegan países grisáceo que siguen la diplomacia de las formas y los espejos”, pronunció.
“Moncada ejerce una diplomacia guerrillera de fines y no de medios. Que siempre goleara a los cajoneros y acartonados diplomáticos “de carrera”, más preocupados por la corrección política y su estabilidad laboral, que por la concreción pragmática y los principios tutelares de la Nación a que se deben”, expresó.
“De Moncada podría decir muchas cosas y contar anécdotas ilustradoras, que resumo en una sola: la primera elección de Almagro a la OEA fue obra de 2 diplomáticos centroamericanos: el canciller de Guatemala de aquel entonces (un tal Morales, operador nato y sin remilgos) , que logró incluso descarrilar -muy a la chapina- la candidatura de su propio país (el ex canciller y ex vicepresidente guatemalteco Stein, allanándole así el camino a Almagro) y el embajador y verdadero canciller “in pectore” del régimen nicaragüense, mi colega Moncada, operador número uno del Alba en la OEA. Con clara asesoría de la Habana, una de las cancillerías más aguerridas y preparadas del mundo. Sí, no de América, sino: ¡del mundo!”, afirmó.
“Que Dios nos agarre confesados, porque, además de fronteras abiertas y una policía fronteriza desmantelada y menesterosa, tenemos una Cancillería medrosa y pendeja, amen de un presidente, aún hoy, más perdido que el chiquito de La Llorona”, lamentó.
“Lo que nos faltaba: una crisis a las puertas y aún MUCHO más profunda en Nicaragua, y nosotros apenas sobreviviendo como país, a está pandemia y a este gobierno”, enfatizó.
“Una crisis ajena que terminaremos sufriendo como propia, cortesía de un gobierno que NO tiene idea de qué hacer. Y una ciudadanía indolente que ni cuenta se da de estas cosas y, por ende, tampoco la ve venir. Amén de un análisis político y geopolítico que se acomoda al gobierno y la Cancillería para no caerles mal y los sigan invitando a viajecitos, cócteles y gollerías condicionadoras. Así como a entrevistas machoteras y tranquilizadoras”, sostuvo.
“Lo simpático -y a la vez lo más triste-, es que en coyunturas así, es donde se ve que la pobreza, antes que económica, es primordialmente mental y cultural”, concluyó.