Sitio recibe 1500 toneladas de basura al mes

Municipalidad de Pococí valora otras opciones para manejo de desechos

» Salud giró permiso a botadero un día después de consulta de EL MUNDO

» Ciudadanos del cantón se quejan por proliferación de moscas y malos olores

Botadero en Pococí.


Pococí, 29 set (elmundo.cr) – Rodeada por un equipo de asesores y protegida de los 30 grados y el 80% de humedad que remoja a los guapileños en sudor, la alcaldesa de Pococí, Elibeth Venegas, habla con la corrección justa sobre las nuevas opciones que barajan para la contratación de una empresa que recoja y disponga adecuadamente de la basura del cantón, luego de que durante 7 años el actual botadero trabajó sin permisos del Ministerio de Salud ni de Setenta.

Un equipo periodístico de EL MUNDO realizó un recorrido por Pococí para conocer la posición de la municipalidad en cuanto al futuro del botadero, que ha sido  objeto de críticas y cuestionamientos que se han heredado de administración en administración, donde el incumplimiento de las normas ambientales ha sido la tónica.

En el ayuntamiento, ubicado justo frente a la ruta 32, contiguo a la calle principal, precisamente en la segunda planta de un hotel, el ambiente es pesado, tanto por el bochorno de esta ciudad atlántica, como por las murmuraciones de infierno grande en pueblo chico que rodean el negocio de la basura.

Venegas insistió en que están cumpliendo todos los pasos para la operación óptima del manejo de la basura, aunque aceptó que de momento, la empresa encargada del botador Magallanes, se encuentra con el contrato vacío.

Este, junto al tema de la ausencia de permisos es otro de los puntos ácidos de esta relación entre el municipio y la Corporación Tecnológica Magallanes (CTM); ya que no tienen contrato.

Al respecto, Venegas dijo que están haciendo todo lo posible por ponerse al día con el tema contractual, ya que no pueden operar en un limbo jurídico. Mientras habla, Venegas se acomoda un dije que se le ha corrido. Sabe que la responsabilidad del manejo de las 1500 toneladas de basura que entra al botadero de su cantón pesa en buena parte sobre ella, por lo que mide sus palabras, y ante la pregunta reiterada sobre el cómo operan sin contrato, se apresura a aclarar que lo van a solucionar cuanto antes.

El siguiente es un extracto de la conversación con la exdiputado del PLN y actual alcaldesa de Pococí:

¿Cuál es la posición de la municipalidad frente al relleno sanitario de Magallanes? ¿Están al tanto de los cuestionamientos de los que ha sido objeto a través del tiempo?

-Nosotros como institución pública nos dedicamos a realizar todos los procesos de acuerdo a la ley administrativa, a cumplir todo y efectuar todo lo que legalmente sea permitido. Es lo que tratamos de hacer.

Con respecto a la empresa, me parece que asuntos de medidas o demás me parece que debe dirigirlas directamente a la empresa o el Ministerio de Salud.

¿La municipalidad hace inspección sobre el sitio?

-(Silencio)…La municipalidad lo que realiza es el proceso normal, el ingeniero Fabián es el encargado de gestión ambiental y es el que al final revisa que todo esté en regla.

¿Ha sido conocimiento de la alcaldía las quejas por manejo de líquidos y desechos y proliferación de moscas y malos olores?

-Nosotros no hemos recibido ninguna de esas denuncias, hoy por ejemplo es atención al público, los miércoles la oficina siempre está abierta y no he recibido ninguna denuncia escrita ni verbal.

¿Qué otras opciones tiene la municipalidad para el manejo del relleno?

-La municipalidad está revisando opciones, porque hay varias opciones.

¿Hay ofertas en el aire?

-Se ha solicitado información a otras empresas y se está en el análisis de esa información.

¿Están pensando en renovar el contrato? (venció el 15 de setiembre de este año).

-Estamos en un análisis de revisión con la parte legal, con la parte ambiental, con todo, para tomar la mejor decisión.

¿Actualmente opera la empresa?

-Nosotros sí estamos haciéndolo cuidadosamente porque queremos hacerlo bien, al final si usted tiene que tomar una decisión, toma la que más beneficie al pueblo.

¿Hasta cuándo tienen tiempo de tomar una decisión de si siguen con esta empresa o con otra?

-Tenemos que hacerlo lo más pronto posible. Estamos haciéndolo bien, pero tratando de darle celeridad.

Llamada inesperada

Una vez finalizada la entrevista con la alcaldesa de Pococí, no habían transcurrido ni 20 minutos, cuando ingresó la llamada del dueño del botadero, Milton Fonseca, hermano de la expresidenta del PAC, Elizabeth Fonseca, quien tenía casi un mes de no comunicarse con EL MUNDO, pese a que se le dejó el teléfono de contacto, incluso a solicitud de uno de sus subalternos.

La llamada inesperada ingresó, justamente cuando el equipo periodístico se dirigía a realizar una observación de campo del botadero, para constatar las denuncias que han llegado a este medio de comunicación, sobre la presencia de moscas y malos olores.

Fonseca, en una llamada motivada más para tantear el terreno, que para brindar declaraciones sobre la operación del vertedero en proceso de reconversión a relleno, únicamente indicó que cuenta con todos los permisos de las autoridades correspondientes. En ese instante se negó a brindar más declaraciones y se comprometió a ceder una entrevista la próxima semana.

Durante casi una década, la Corporación Tecnológica Magallanes llevó la basura del cantón de Pococí al botadero Los Laureles, en el distrito de Roxana, sin contar con permisos de Salud, Setena ni de la municipalidad, pero estas licencias aparecieron de un día para otro en medio de contradicciones.

El director de Protección del Ambiente del Ministerio de Salud, Eugenio Androvetto, hizo ver que el 11 de setiembre del presente año, la compañía aún no contaba con el permiso. Sin embargo, el 12 de setiembre; un día después de la consulta hecha por EL MUNDO, la entidad tramitó la autorización para poner en regla al botadero que tenía 7 años de operar de forma ilegal.

Incluso, el 13 de setiembre, un día después de que Salud girara la autorización, el ayuntamiento de Pococí otorgó la patente comercial a la firma para permitir su funcionamiento. Cabe mencionar que el 15 de setiembre vencía el contrato entre el municipio guapileño y Magallanes. LEA TAMBIÉN: Salud dio permiso a botadero de Pococí en medio de contradicciones

Botadero a 50 metros de calle pública

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La temperatura se puso densa, pasadas las 3 p.m., a 10 minutos del centro, en el distrito de Roxana, se encuentra una trecho de al menos 400 metros, que dirige hacia el botadero Los Laureles. Un pequeño amigo de cuatro patas aguarda desnutrido en la entrada de la empresa a cargo de los desechos del cantón.

Unos 50 metros separan un cerro de basura dentro de la propiedad, de la calle pública, mientras que en el cielo revoloteaban los zopilotes en búsqueda de carroña. De seguido dos bombetas sonaron; un mecanismo que al parecer utiliza la compañía para espantar a estas aves.

Si bien el manejo del botadero pretendía evitar el cierre para ponerlo a trabajar como un relleno sanitario, el pasado 30 de agosto tanto la directora del Área Rectora de Salud de Pococí, Nora Barrero, como Androvetto, afirmaron que el Ministerio de Salud realizó visitas periódicas de inspección para el cierre técnico, ya que el sitio se habría manejado de “forma controlada” durante todo el proceso hasta la reconversión a relleno.

A un costado sonaba el paso de un afluente; en principio, no se percibían olores fétidos, sin embargo, con el pasar de los minutos surgió un hedor procedente del botadero, que incluso incrementó cuando uno de los camiones transportadores de basura se prestaba a salir de las instalaciones.

Se trataba de un recolector de la Municipalidad de Sarapiquí, pues cabe mencionar que al vertedero no solo llega basura de este lugar, sino también de Siquirres. Esta situación no es del agrado de algunos lugareños, quienes rechazan de plano el traslado de desechos de otros cantones a su localidad.

El camión detuvo su marcha antes de llegar al portón y de inmediato un joven aceleró el paso con celular en mano para grabar al equipo de EL MUNDO; más que temor denotaba una contra ofensiva al trabajo informativo que llevaba a cabo el grupo de periodistas.

Una vez que el individuo cumplió el cometido de registrar la presencia de los comunicadores en las afueras del botadero, de inmediato apareció maquinaria de la municipalidad de Pococí, para realizar trabajos de lastreo frente a la propiedad donde opera el vertedero.

Pasado el atípico episodio, el grupo de EL MUNDO recorrió algunos lugares del pueblo, donde hubo oportunidad de recabar opiniones de  los mismos afectados, que incluso dieron al traste con las denuncias que originaron la visita al cantón de Pococí.

Algunas personas, con un tono comedido y calculado, dejaron saber que producto del vertedero, los malos olores y las moscas son habituales en la zona; un problema de salubridad que, según los lugareños, aumenta con la llegada de la época lluviosa.

En 2015, es decir, cinco años después de que la municipalidad adquirió los servicios de la compañía ante los problemas ambientales, el Ministerio de Salud atendió varias denuncias de vecinos de la zona y procedió a clausurar el botadero. LEA TAMBIÉN: Ministerio de Salud ha permitido funcionamiento de botadero de basura a cielo abierto sin permiso

En ese entonces, el ingeniero Androvetto dijo en entrevista con EL MUNDO que él personalmente le había dado seguimiento “durante muchos años” al proceso de ese botadero, anteriormente conocido como Astúa Pirie.

La empresa no estaría obligada a contar con el permiso de Setena, según explicó el funcionario de Salud, ya que para los procesos de reconversión “hay una exoneración”. Lo anterior debido a que la zona estaba impactada y ahora se está “recuperando”.

Esta excepción ocurre al tiempo que la corporación recibe 1500 toneladas de desechos al mes, y dentro de la propiedad, a unos 50 metros de la calle pública, se sitúa un cúmulo de basura.

 

 

 

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