San José, 11 jul (elmundo.cr) – El Movimiento Nacional de Personas con Discapacidad de Costa Rica ha manifestado su oposición categórica al nuevo texto discutido en la Asamblea Legislativa sobre la implementación de jornadas laborales 4×3, que permitiría trabajar hasta 12 horas diarias durante cuatro días a la semana.
Preocupación por la salud y la inclusión
La organización expresa una profunda preocupación ante una iniciativa que, lejos de promover la inclusión, intensifica las barreras que enfrenta la población con discapacidad. Señalan que las jornadas superiores a ocho horas diarias representan un riesgo grave para la salud física y mental de todas las personas trabajadoras, respaldándose en estudios internacionales que han documentado los efectos negativos de los horarios extenuantes en la salud, la vida familiar y la integración social.
“Como personas en situación de discapacidad, hace apenas dos décadas logramos el reconocimiento de nuestro derecho al trabajo. Sin embargo, aún luchamos por el pleno respeto de nuestro derecho a la inclusión laboral en condiciones dignas, accesibles y con ajustes razonables”, señala el movimiento.
Brecha laboral y desafíos históricos
El desempleo sigue siendo uno de los desafíos más apremiantes para la población con discapacidad en Costa Rica. Cerca del 70% de las 676 mil personas adultas con discapacidad en el país vive en condiciones de pobreza extrema, pobreza básica o vulnerabilidad económica, y solo alrededor del 38% tiene una ocupación, muchas veces en condiciones de informalidad o autoempleo.
La aprobación de jornadas de hasta 12 horas diarias, advierten, no solo aumentaría la brecha de inclusión laboral, sino que alejaría aún más a las personas con discapacidad de la posibilidad de contribuir activamente en el mundo del trabajo.
Impactos específicos en la población con discapacidad
El movimiento subraya que las cargas laborales excesivas generan impactos negativos significativos en la salud física y mental, aceleran el desgaste cognitivo y exigen un estado de alerta constante a personas con discapacidad visual o auditiva. Además, pueden provocar alteraciones sensoriales en la población neurodivergente.
Las cláusulas que prohíben exigir jornadas de hasta 12 horas a personas con discapacidad, lejos de proteger, pueden aumentar la discriminación laboral al desincentivar su contratación. “Nos dejan en una profunda desventaja frente al resto de la población que, aun con implicaciones desfavorables, podría responder a las demandas de las jornadas 4/3”, advierten.
Desafíos adicionales: transporte y vida familiar
La organización también llama la atención sobre las dificultades de traslado, especialmente en zonas rurales donde la accesibilidad al transporte público es limitada. Esto obliga a destinar más horas al desplazamiento, reduciendo el tiempo de descanso y aumentando el desgaste físico.
El proyecto de ley, además, impactaría negativamente en las familias de las personas con discapacidad, particularmente en madres y cuidadores que asisten a personas dependientes. Las jornadas extendidas desplazarían a quienes tienen responsabilidades familiares, forzando a muchas familias a recurrir a la asistencia social y exponiéndolas a riesgos como la deserción escolar y el trabajo infantil.
Llamado a la Asamblea Legislativa
El Movimiento Nacional de Personas con Discapacidad exhorta a la Asamblea Legislativa a reconsiderar la iniciativa y priorizar un marco legal que garantice la inclusión plena y el respeto de los derechos laborales de todas las personas, especialmente aquellas en situación de discapacidad y sus familias.
“Aprobar jornadas laborales de hasta 12 horas diarias con respaldo legal aumenta la brecha que enfrentamos y nos aleja aún más de nuestro anhelo de ser parte activa de la sociedad”, concluye el comunicado.