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Miranda le dijo a Laura Fernández que el orgullo no es buen consejero y la instó a revisar a sus lacayos

San José, 15 sep (elmundo.cr) – El alcalde de San José, Diego Miranda, la emprendió contra la presidenta de la República, Laura Fernández, durante su discurso en la conmemoración de los 205 años de la Independencia de Costa Rica.

Miranda señaló que “quiero hacerle un nuevo llamado señora presidenta para ponernos de acuerdo, ponernos de acuerdo no es un capricho sino una obligación que nos impone nuestra historia y la voluntad de nuestro pueblo”.

“Es urgente dejar de vernos el ombligo y dejar de preocuparnos por asuntos superficiales banales y trabajar en conjunto por resolver los problemas que hoy enfrentamos, podemos seguir perdiendo el tiempo en discusiones estériles y sin sentido o bien podemos invertir nuestras fuerzas y dirigir nuestros recursos hacia lo que verdaderamente importa”, agregó.

El alcalde recalcó que “Costa Rica debe primero construir una línea clara y planificada de lo que quieren el futuro, es la única garantía de no quedarnos atrás en las conversaciones del mundo, pero además debemos expandir nuestra imaginación para que ese orden y planificación ayuden a promover políticas innovadoras que fomenten la inventiva, empecemos a hablar de cómo construir el futuro”.

“Usted habló de constituir la Tercera República, pero poco hemos escuchado de que está hecha esa Tercera República, es importante trazar ideas claras y dejar de redundar en lugares comunes, efectivamente la mayoría de los costarricenses estamos en contra de la corrupción pero definamos cuáles prácticas, cuál es el costo para la sociedad y cómo podemos realmente combatirlas, también estamos en contra y no queremos al crimen organizado penetrando en las diferentes estructuras del Estado y mucho menos en las familias costarricenses”, sostuvo.

Miranda enfatizó que “más allá de simples reformas legales o administrativas, que son plausibles, pero que necesitan ser acompañadas de reformas estructurales e integrales, que la vida de aquellas familias más vulnerables necesita. (…) Hablemos de reformas que democraticen el Poder Judicial, hablemos de reformas para limitar temporalmente los puestos de representación de cargos públicos así como lo hicimos en las alcaldías, construyamos órganos para sancionar los jueces y para elegir popularmente a quienes dirigen ese otro poder si realmente queremos tomar en cuenta al pueblo”.

“Hablemos de cómo potenciar nuestra educación, no se educa a través del miedo, no es llevando a los jóvenes de las zonas más pobres del país a las celdas de La Reforma como vamos a construir una sociedad más fuerte, esos jóvenes ya conocen muchas de esas realidades pero en vez de ponerles una senda mental, podemos incentivarles a que expandan su mente”, aseguró.

El alcalde hizo referencia a una serie de problemáticas que deben solucionarse en la capital, para lo cual necesita ayuda del Gobierno, sistema de transportes con paradas intermodales, un sistema de vivienda robusto con cambios en el uso de suelo para construcciones verticales, un programa de abastecimiento de agua potable

“Muchos de los grandes problemas en materia regional no lo hemos resuelto por décadas debido a la falta de organización administrativa que lo permita. Ni el transporte, ni la vivienda, ni los residuos sólidos, ni la planificación de las ciudades pueden ser resueltos por los pequeños gobiernos locales fragmentados, ni por las instancias nacionales”, insistió.

El alcalde comentó que “le traigo una carta, doña Laura, le traigo una carta con todas estas peticiones y algunas más para que nos sentemos a dialogar. Le extiendo mi mano nuevamente. Trabajar en conjunto es un mandato de la patria, así lo pensaron nuestros antepasados, así debemos hacerlo nosotros”.

“Uno sabe que en los pasillos del poder, los que aplauden y los que dicen que sí a todo no son los mejores amigos ni los mejores consejeros, así como no es buen consejero el orgullo. Yo la insto a que revise a quienes reclutan sus ministros y quienes son lacayos que operan entre las sombras para provocar disputas innecesarias”, sostuvo.

Miranda insistió en que “es como la parábola del trigo y la cizaña, uno decide de quién se rodea y con esos que se rodea decide dónde siembra el trigo y dónde siembra la cizaña. Mi sinceridad, doña Laura, y mi franqueza no excluyen mi respeto y el ofrecimiento a trabajar por objetivos comunes. Como decía José Figueres, gobernar y administrar requiere de mucha claridad y de multiplicar todos los esfuerzos por el bien de la patria”.

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