
San José, 04 oct (elmundo.cr)- La ministra de Educación Pública, Sonia Marta Mora, pide la palabra, abre el micrófono y quiere entrar a debatir. Su discurso va dirigido hacia un eje específico: contrarrestar las voces detractoras que buscan ponerle cerrojo a los programas de Educación para Afectividad y Sexualidad.
Un intercambio de palabras surge entre su homólogo Leonardo Garnier y el candidato presidencial Fabricio Alvarado, por eso la ministra no quiere perder protagonismo, pues sabe que es la principal figura de gobierno en materia de educación. LEA TAMBIÉN: Leonardo Garnier destroza argumentos de Fabricio Alvarado sobre supuesta “ideología de género”
Debe dar la cara a los padres y las madres que dan seguimiento a la educación de sus hijos. En sus hombros recae la responsabilidad de disipar cualquier duda sobre supuestas teorías de conspiración e “ideología de género” detrás de los programas de sexualidad.
“Quiero acercarme a las familias, para compartir con ellas lo que realmente contienen tales programas, el tipo de trabajo que motivan en el aula. Y también, recordar los persistentes retos y problemáticas que hacen necesarios estos planes de estudio. No conviene cerrar los ojos. No podemos asumir que todo está bien y que las situaciones a las que voy a aludir se resolverán por sí solas”, afirmó.
Luego de rebuscar en los informes, la ministra saca el as que tiene bajo la manga; las cifras sobre embarazos en adolescentes, femicidios, violencia sexual, entre otras, que se detallarán más adelante.
En contraparte, y sin poner un pie aún en Zapote, Fabricio Alvarado se compromete a eliminar todo indicio de “ideología de género” en las instituciones públicas, por medio de un decreto. LEA TAMBIÉN: En caso de ser presidente, Fabricio Alvarado eliminaría todo indicio de “ideología de género”
“Se trata de una ideología que adoctrina a la gente, incluidas las personas menores de edad, para que crean que la existencia de hombres y mujeres “no es real”, sino una “elección” de las personas, desde su temprana infancia”, comentó.
Garnier de inmediato lo descalifica para el cargo de presidente y además pone en entredicho su propuesta: “la política educativa no se puede definir ‘por decreto’ sino que existe un mandato CONSTITUCIONAL (Sic)”, que asigna esa tarea al Consejo Superior de Educación”.
El exjerarca de Educación remata su posición, tratando de paranoico a Alvarado. “Un extraño pánico a quienes no son como él cree ser. Una muestra más de su limitada comprensión del amor al prójimo”, criticó.
Otro actor político alza la mano afanado por rectificar su posición en cuanto a los programas de sexualidad. Sergio Mena responsabiliza al MEP de crear confusión sobre el tema y recurre a su equipo asesor para tener conocimiento de que los cursos se imparten en secundaria, con contenidos “muy” generales, y sobre todo en el tercer ciclo con temas más específicos
“Yo nunca estaría de acuerdo con que estos programas se impartieran a niños de primaria, sin antes valorar la idoneidad de los contenidos de acuerdo a la edad”, aclaró Mena, al tiempo que aboga para que los mismos no se eliminen y más bien se mejoren.
El aspirante colgó un video en sus redes sociales titulado “Posición sobre la inclusión de Ideología Género en la primaria del MEP”, y en un intento posterior por reponerse del desliz, se desliga de aquellos que utilizan ese concepto y aclara que es contrario a “enfoque de género”.
Marca la diferencia entre ambos términos y señala que quienes utilizan la frase “ideología de género” son personas que están en contra de la educación sexual en las instituciones educativas, lo cual no es su caso, mientras que “enfoque de género” busca reconocer las diferencias entre hombres y mujeres, y la existencia de diversas orientaciones sexuales.
Las cifras detrás de los programas
Mientras algunos centran el discurso en la validez o no del término “ideología de género”, la ministra de Educación trata, en un nuevo intento, de dilucidar la importancia de los programas de sexualidad, pues considera que la problemática social que hay detrás no se visibiliza con frecuencia.
De paso pide a la sociedad no cerrar los ojos, ni ser indiferente, y expone que, desde hace 45 años, en el país más de 18% de los embarazos corresponden a madres adolescentes. En la mayoría de los casos, el padre no es un joven de su edad, sino un adulto al menos diez años mayor que ella.
Acto seguido, la ministra arroja otro dato, no menos preocupante. En los últimos 10 años, más de 300 mujeres perdieron la vida en manos de sus parejas; un 75% nunca reportó maltrato ante las autoridades, ya sea por temor, no saber a quién acudir o porque veían la agresión como algo normal.
“Un estudio realizado por la Clínica del Adolescente señala que el 80% de los jóvenes participantes, desconoce las medidas de prevención en prácticas sexuales, lo cual hace muy probable que en su vida adulta nunca lleguen a conocer cómo cuidar su salud sexual y reproductiva”, aseguró Mora.
Nuevamente se acuerpa en las cifras para blindar los programas de las críticas de los últimos días; en el 2015, el Hospital de Niños atendió a 3 mil menores, que fueron víctimas de algún tipo de violencia, principalmente sexual. Aunado a ello, el 50% de las víctimas de violación tienen entre 10 y 19 años y, en la mayoría de los casos, el abuso se da por parte de una persona conocida.
“Todavía en nuestros centros educativos, las personas sexualmente diversas son víctimas de bullying, y enfrentan una posibilidad siete veces mayor de intentos suicidas. Costa Rica es uno de los cinco países latinoamericanos con más altos índices de violencia física entre estudiantes”, enfatizó.
En su argumento, unas líneas abajo, se percata que debe destacar el rol fundamental que cumple la familia dentro de la sociedad, por lo que aclara que la labor del sistema educativo es complementaria y nunca sustitutiva de la formación que se brinda en los hogares.
“La educación para la afectividad y sexualidad parte de un enfoque de derechos humanos que no pretende de ninguna forma adoctrinar o imponer una visión de mundo. Los padres, madres o representantes que consideren que los contenidos de los nuevos programas son contrarios a sus creencias, de acuerdo con lo señalado por la Sala Constitucional, pueden solicitar al centro educativo que se les dispense de recibir esta asignatura”, explicó.
Detalle de los contenidos
Primer grado: los estudiantes aprenden a reconocer y comunicar cualquier situación peligrosa o que les cause incomodidad.
Tercer grado: aprenden a evitar conductas violentas para cuidarse mutuamente en todos los espacios de convivencia.
Sexto grado: los estudiantes reconocen procesos fisiológicos de hombres y mujeres, relacionados con la reproducción humana y aprenden sobre la responsabilidad que tienen las personas si deciden formar una familia.
Noveno año: aprenden a prevenir infecciones de transmisión sexual y embarazos no planeados y los estudiantes se preparan para identificar aquellas situaciones que les generan incomodidad y rechazo, jóvenes capaces de prevenir y denunciar todas las formas de violencia y abuso sexual.
Décimo año: se imparte la asignatura de Educación para la afectividad y sexualidad, por profesores de Psicología. Son los estudiantes quienes expresan dudas e inquietudes que nacen de su vivencia, y que hoy son atendidas por un docente preparado para aclararlas y no en espacios de riesgo que reproducen prejuicios, estereotipos o información distorsionada. Con los estudiantes, en el aula, se construye el conocimiento de manera conjunta.
En pocas palabras
El derecho a la educación incluye la educación sexual, que a su vez resulta una condición indispensable para asegurar que las personas disfrutemos de otros derechos humanos
Como ministra he recorrido muchos centros educativos y he conocido historias, historias que duelen. Y no por tratarse de una problemática que hemos padecido por generaciones, podemos permanecer indiferentes. Todas y todos, desde nuestras posibilidades, debemos actuar. Que no lleguemos al final de nuestra jornada levantando los hombros y sin haber hecho lo suficiente.
(Sonia Marta Mora, ministra de Educación).