San José, 22 ago (elmundo.cr) – Una menor cantidad de niños en edades de estudiar en preescolar y primaria están matriculados para recibir esas lecciones, según reveló este martes el Programa Estado de la Nación, al publicar el nuevo informe sobre el Estado de la Educación en Costa Rica.
De acuerdo con los principales hallazgos, la cobertura del sistema educativo en el ciclo de Transición de preescolar cayó desde su nivel más alto registrado en 2008 cuando fue del 95,4%, a su nivel más bajo en el año 2015, cuando fue de 84,5%.
Además, la cobertura en el nivel Interactivo II del preescolar sigue siendo “insuficiente” según el informe, que apunta que entre 2013 y 2016 la tasa neta pasó de 57,4% a 63%, pero se ampliaron las brechas en la asistencia según ingreso de las familias.
El Ministerio de Educación Pública (MEP) instauró la obligatoriedad de la educación preescolar, por lo que, a partir del 2018, los menores que no hayan ido al jardín de niños no podrán ingresar a estudiar en primaria.
En el caso de la primaria, el informe apunta que en 2016 la tasa neta de escolaridad fue de 93,1%, cifra que dista mucho de la del período 2005-2011, cuando era superior al 97%.
“Este resultado aleja al país de un logro histórico y de la aspiración de que todos sus niños y niñas asistan a la escuela a la edad en que deben hacerlo”, dice la investigación, que además apuntó que la matrícula de sexto grado en 2016 representó un 83,4% de la reportada en primer grado en 2011.
DEFICIENCIAS EN DOCENTES
Además de las cifras no favorables de participación de menores en preescolar, el informe detectó que los docentes de preescolar presentan serias deficiencias en su conocimiento sobre los componentes de la lectoescritura emergente, pese a que estos son ejes centrales del programa de estudios de educación preescolar.
“Un ejercicio de observación de aulas de preescolar en la Gran Área Metropolitana (GAM) encontró niveles mínimos de calidad en los ambientes de aprendizaje”, dice el informe.
Entre los problemas identificados se encuentran poca disponibilidad de libros, falta de espacios para la movilidad y mal manejo de rutinas diarias, así como un mal manejo de las interacciones entre docentes y estudiantes para promover el desarrollo cognitivo y del lenguaje.
Finalmente, los educadores reconocen la importancia de la lectura de libros infantiles en el contexto del aula, pero pocos la practican.
