
San José, 21 dic (elmundo.cr) – El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), comunicó que no renovará contratos con siete empresas.
Las plantas privadas de generación eléctrica limpia y barata representan inversiones sobre los $47 millones.
Hasta ahora, apagaron turbinas las hidroeléctricas Poás I y II, en Poás de Alajuela, cuyos contratos vencieron en setiembre.
También la eólica PESA (Planta Eólica Sociedad Anónima), en Tilarán, Guanacaste, cuyo convenio expiró en noviembre.
Esta decisión deja a compañías amarradas y al borde de despedir personal.
El diputado Erwen Masis, del Partido Unidad Social Cristiana, aseveró que apagar siete plantas de generación eléctrica limpia, más barata y dejar en desuso activos costosos, que mantienen su valor y que aportan a la generación de energía limpia, es una medida ineficiente, carente de criterio técnico.
Según Masis, esta decisión no debe recaer en una institución que vela por intereses propios.
Masis sentenció que el país está desaprovechando inversiones millonarias y mayor eficiencia por un capricho ideológico.
La ley que autoriza a privados la producción de energía es restrictiva: estos solo le pueden vender electricidad al ICE y el ICE, además, tiene control sobre los contratos de compra.
Los particulares tienen prohibido comercializar su energía a un tercero dentro o fuera de Costa Rica.
La decisión del Instituto fue no renovar contratos de compra de energía y dispuso que, en caso de necesitarla, la producirá con sus plantas térmicas (movidas por diésel) o salir a adquirirla a Centroamérica incluso a tarifas mayores.