San José, 26 ene (elmundo.cr) – Los magistrados del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) hicieron un llamado a los costarricenses a votar “sin miedo” el próximo domingo en las elecciones nacionales.
La presidenta del TSE, Eugenia Zamora, señaló que “nuestro país volverá a vivir uno de los actos más valiosos de su historia. Elegir. Elegir en libertad, en paz y en secreto a sus nuevas autoridades nacionales. No es un simple trámite. No es una costumbre vacía de contenido. Es la expresión más profunda de lo que somos. Costa Rica es una nación pequeña en territorio, pero inmensa en convicciones democráticas”.
“Muy temprano en nuestra vida independiente, y particularmente desde hace más de siete décadas, optamos por resolver nuestras diferencias con votos, no con violencia. Con leyes, no con imposiciones. Con diálogo, nunca con miedo. Nadie nos regaló nuestra democracia. Fue construida con esfuerzo, con generosidad y confianza mutua entre las abuelas y entre los abuelos suyos y míos. Los de todos nosotros. Hoy, cuando en muchas partes del mundo la democracia retrocede y el autoritarismo avanza, ser una de las poquísimas democracias plenas del planeta es un privilegio, pero también una responsabilidad histórica. Y esa responsabilidad comienza con algo esencial, votar”, agregó.
Por su parte, el magistrado vicepresidente, Max Esquivel Faerron, indicó que “votar es un derecho, sí, pero también es un acto de pertenencia. Es decirle al país, a su gente, me importa, me involucro, no le doy la espalda a mi futuro. Sabemos que algunas encuestas advierten sobre un posible aumento del abstencionismo. Por eso, permitámonos decirlo con claridad desde el Tribunal Supremo, a todos nos conviene una elección concurrida, una participación robusta, festiva y orgullosa. Independientemente de la preferencia partidaria de cada cual, la legitimidad democrática de los gobernantes se fortalece cuando la ciudadanía participa. Las autoridades que resultan de una votación amplia representan mejor al país real, al país diverso, al país que dialoga, que discrepa y que decide. La indiferencia no construye nada, la participación sí”.
Mientras que la magistrada Zetty Bou Valverde invitó a que “miremos el mundo en el que estamos y démonos cuenta de lo afortunados que somos. Costa Rica ha sido, por 77 años ininterrumpidos, un referente de confiabilidad electoral. El Tribunal Supremo de Elecciones no pertenece a ningún partido político ni responde a ningún otro interés más que a la defensa del sufragio libre, puro y transparente. Los hechos hablan por sí mismos. Desde 1953, siete partidos o coaliciones distintas han ganado la presidencia de la República y 38 fuerzas políticas diferentes han tenido representación en la Asamblea Legislativa. Eso solo ocurre donde el voto cuenta y se respeta. Aquí cada persona electora tiene el mismo peso en las urnas. Aquí nadie impone gobiernos. Estos surgen de una transición democrática. Aquí el resultado refleja la voluntad popular. Y respetar el resultado, como siempre se ha hecho, es respetarnos a nosotros mismos, respetar lo que hemos sido y lo que nos distingue como nación”.
La magistrada Luz Retana Chinchilla recordó que “el próximo domingo no se decide solo quiénes gobernarán durante los próximos cuatro años. Se reafirma algo más profundo, nuestra vocación civilista, nuestra confianza en que los desacuerdos se resuelven con argumentos y con votos, nuestra fe en que podemos seguir siendo ejemplo de convivencia y civilidad. Cada persona que acude a las urnas envía un mensaje poderoso que creemos en el país, que entendemos que la democracia no se hereda pasivamente, se cuida y se ejerce, que más allá de nuestras diferencias, tenemos en el alma a Costa Rica como nuestro destino común. Por eso salir a votar es un acto sencillo, pero su significado es inmenso. Es una forma concreta de decir, Costa Rica, mi hogar, vale la pena”.
El magistrado Héctor Hernández Masís insistió en que “vale tanto la pena que de todo el mundo vienen a nuestra patria, hermanos de distintos países, a conocer y disfrutar este pedacito de tierra bendita. Pero escoger nuestros gobernantes es una decisión exclusivamente costarricense. Así lo ha sido siempre y así debe seguir siendo. Costa Rica es la primera democracia desarmada del mundo. Y eso no es solo un dato histórico, es una afirmación de dignidad. Todos los países de la tierra deberían respetarlo, pero sobre todo debemos respetarlo nosotros mismos. Nada es más contrario al espíritu republicano que intentar que actores externos influyan en la voluntad soberana del pueblo costarricense. Nuestra democracia no necesita tutelas, ni presiones del extranjero. Necesita hijos e hijas leales a la patria que participen con civismo y respeto a las reglas comunes”.
“Queridas y queridos costarricenses, en nombre del Tribunal Supremo de Elecciones les invitamos a vivir esta jornada con esperanza, con respeto y compromiso. Las puertas de la democracia están abiertas. Entremos. Participemos. Decidamos. No dejemos que otros decidan por nosotros. En suelo nacional o como patria peregrina en Lima, Madrid, Nueva York, Tokio o Canberra, mostrémosle una vez más al mundo cómo votamos con el orgullo de gente libre, los hijos y las hijas de Costa Rica. Que dentro de una semana, más allá del resultado electoral, podamos tener la conciencia tranquila porque no menospreciamos nuestro pasado, porque no hipotecamos nuestro futuro, porque hemos honrado nuestro presente a nuestros ancestros y a las futuras generaciones votando”, concluyó la presidenta Zamora.