San José, 21 oct (elmundo.cr) – La presidenta de la República, Laura Fernández, salió al paso de las críticas que han surgido tras la reciente inauguración del Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), calificando de “irresponsables” a quienes señalan la obra como un fracaso del modelo educativo actual.
Durante una intervención reciente, la mandataria fue enfática al desvincular la actual crisis educativa de su gestión, trasladando la responsabilidad a administraciones pasadas. “A mí que me pidan cuentas dentro de 20 años cuando estos niños y estos jóvenes tengan 21 o 22 años”, afirmó Fernández.
Según la presidenta, la población que hoy llena las cárceles es el resultado de políticas educativas deficientes implementadas hace décadas. “Es a los presidentes, a quienes fueron presidentes hace 20 años o 15 años, que fueron los que no hicieron lo que había que hacer en educación y que nos tienen hoy con un grupo de personas que se quedaron siendo caldo de cultivo fácil del crimen organizado”, sentenció.
La inauguración del CACCO, realizada el pasado 14 de octubre en terrenos aledaños a La Reforma, ha generado un intenso debate nacional. Mientras el Ejecutivo defiende la obra como una medida necesaria para recuperar el control penitenciario y reducir el hacinamiento, sectores de la oposición y figuras políticas han cuestionado la inversión de ₡16.774 millones, abogando por un mayor enfoque en prevención y educación.
Ante estos cuestionamientos, Fernández defendió la visión de su gobierno, asegurando que las acciones actuales buscan resultados inmediatos, pero con una proyección a futuro.
“Estamos generando resultados en el plazo inmediato con estos niños y estos jóvenes, pero garantizando también que en el futuro no caigan en las fauces del crimen organizado y que tengan un camino de oportunidades”, añadió.
La mandataria cerró su intervención respaldando el trabajo del Ministerio de Educación Pública (MEP) y reiterando que la nueva infraestructura es una herramienta clave para el desarrollo nacional, diseñada para que “quien ingresa a prisión debe cumplir condena, no seguir delinquiendo desde ahí”.