San José, 27 ene (elmundo.cr) – La expresidenta Laura Chinchilla cuestionó este martes la denuncia de violencia formulada en pleno debate presidencial por la candidata oficialista Laura Fernández, del partido Pueblo Soberano, contra el aspirante de Nueva República, Fabricio Alvarado, y advirtió de los riesgos de utilizar este tipo de señalamientos en la recta final de la campaña electoral, a escasos días de los comicios del próximo domingo.
En un mensaje difundido a través de su cuenta en la red social X, Chinchilla calificó la acusación como una “grave denuncia urbi et orbi”, al haber sido lanzada en un foro televisado de alcance nacional.
Según la exmandataria, una imputación de tal naturaleza exige explicaciones claras por parte del “supuesto ofensor” y, al mismo tiempo, acciones concretas de seguimiento institucional por parte de quien se presenta como víctima. De lo contrario, sostuvo, la ciudadanía queda legitimada para dudar de la veracidad del reclamo.
Chinchilla subrayó que este tipo de denuncias no puede quedar en el terreno de la insinuación mediática ni limitarse al impacto inmediato del debate político. En su criterio, si no se canalizan por las vías correspondientes, corren el riesgo de ser percibidas como un recurso de campaña destinado a debilitar a un adversario en un momento decisivo del proceso electoral.
La exjefa de Estado hizo especial énfasis en que la violencia —y, en particular, aquella que se vincula a experiencias personales o a posibles agresiones— no debe ser trivializada ni utilizada como arma electoral en un contexto de creciente polarización política.
“Son temas que exigen responsabilidad y seriedad”, dejó entrever en su mensaje, en una clara llamada de atención al manejo discursivo de asuntos sensibles en espacios de alta exposición pública.
Las declaraciones se producen en medio de una campaña marcada por el enfrentamiento entre el oficialismo, representado por Fernández como defensora de la continuidad del gobierno de Rodrigo Chaves, y la candidatura de Fabricio Alvarado, líder de Nueva República y aspirante a la Presidencia para el periodo 2026-2030.
El episodio intensifica además el choque político entre Chinchilla y la candidata oficialista, después de que la expresidenta acusara recientemente a Fernández de adoptar un tono “grosero y populista” y de replicar el estilo confrontativo del actual Ejecutivo.
El pronunciamiento de Chinchilla avivó el debate en redes sociales y en círculos políticos, donde distintos sectores discuten los límites éticos de la confrontación electoral y el tratamiento de denuncias sensibles en escenarios de amplia audiencia.
Analistas señalan que el episodio podría influir en el electorado indeciso, al situar en el centro de la discusión pública la credibilidad de las acusaciones y la responsabilidad de las candidaturas en el manejo de temas de violencia durante la campaña.