Por: Otto Guevara Guth (*)
La gaviota que simboliza la libertad que defendemos y promovemos los liberales podrá a veces volar bajo pero otras volará tan alto como pueda. Lamento decirle a quienes desean desaparecernos del escenario político costarricense que se van quedar con las ganas porque si bien es cierto el partido político como organización debe reformarse, remozarse y reorientarse, el proyecto político, la lucha por la causa de la libertad se mantiene y se mantendrá. La semilla de la libertad ha germinado por todas partes y en todas las generaciones.
Este país necesita un partido político liberal para incentivar el crecimiento económico, los empleos y el bienestar de cada costarricense con acceso a mejores oportunidades de educación, emprendimientos y trabajo.
Durante los 20 años de existencia hemos sido el escudo protector del bolsillo de los costarricenses, hemos combatido los monopolios empobrecedores, hemos detenido la voracidad fiscal de los partidos estatistas, hemos denunciado los privilegios y el despilfarro, hemos combatido el populismo y somos los aliados naturales del empleo y la prosperidad de las personas.
Desde que fundamos el partido político para impulsar las ideas de la libertad sabíamos que la tarea no sería fácil. Íbamos a convertirnos en el “clavo en la suela” del estatus quo político, de los gremios protegidos y privilegiados del clientelismo político tradicional y de los sectores afines al estatismo socialista y populista.
Nos han acusado de estorbar la “gobernabilidad” a la que venía acostumbrado el bipartidismo tradicional para aprobar lo que les daba la gana en el Parlamento. Hemos sido el mejor partido de oposición y a la vez el más propositivo. Por ello hemos tenido que enfrentar persecuciones políticas, infamias, calumnias, ensañamiento de algunos medios, críticas cínicas, vacías, titulares tergiversados dolosamente y hemos sido medidos con una vara muy distinta al resto.
Nos enfrentamos al mundo entero. Nos hemos topado con todo tipo de dificultades y errores pero siempre estuvimos y seguiremos dispuestos a enfrentarlas y a corregirlos. Todo lo anterior ha influido de una manera u otra en la percepción y en el criterio electoral de los ciudadanos que no terminan de convencerse que el camino que señalamos los liberales es el que nos llevará al desarrollo y a la prosperidad.
Los resultados de las elecciones municipales son negativos para nosotros. Así tenemos que aceptarlo con madurez y responsabilidad. La organización de la campaña electoral no logró las metas que nos propusimos pero tampoco esto da razón para presagiar la desaparición de los liberales de la política nacional. El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) tendrá que evaluar el proceso y tomar las medidas correctivas pertinentes.
Voy a dar mi opinión personal, como Jefe de Bancada, de lo que sucedió. El resultado obtenido fue muy parecido a todos los procesos cantonales anteriores en los que hemos participado. Por eso no debemos sorprendernos.
Perdimos las dos alcaldías que teníamos desde el 2010 por la razón de que no presentamos papeletas en Nandayure ni en Valverde Vega por un problema administrativo entre el partido y el TSE. Hoy hay una mayor oferta partidaria a nivel cantonal y esto hace que el voto se diluya más, aparte del alto abstencionismo que todavía se mantiene como un factor adverso. El CEN no logró concretar el financiamiento necesario para apoyar a los cantones con una campaña general.
Participamos con una clara desventaja financiera con el resto como Liberación Nacional que gastó cerca de 2.500 millones de Liberación Nacional y el PUSC que gastó 500 millones. Fuimos el partido que menos recursos destinó a esta campaña, no obstante debo reconocer el extraordinario aporte y esfuerzo propio que dieron muchos candidatos y dirigentes cantonales y que gracias a ello lograron posiciones exitosas a nivel local como es el caso de Escazú, Tibás, Talamanca, Santa Ana, Tilarány Pococí, entre otros.
El resultado adverso lo vamos a utilizar como la oportunidad para mejorar la gestión política y administrativa del partido. Vamos a corregir lo que debemos corregir, vamos a volver a crecer a la par de un partido renovado y reencontrado con sus raíces liberales. Vamos a iniciar un proceso consultivo con los liberales y con los sectores afines o aliados naturales para reconstruir el mensaje, para mejorar los espacios participativos y promover los nuevos liderazgos consistentes y confiables que necesitamos. Como decía un querido dirigente deportivo “no se repartan nada”, los liberales estamos vivos.
(*): Diputado de la Asamblea Legislativa de Costa Rica, líder del Movimiento Libertario
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