San José, 23 dic (elmundo.cr) – El secretario general de Liberación Nacional, Miguel Guillén, aseguró que el reciente anuncio del Gobierno de Rodrigo Chaves sobre la posible venta del Banco de Costa Rica (BCR), “no solo es inoportuno, sino también profundamente irresponsable”.
“La experiencia histórica de América Latina nos advierte que las privatizaciones de activos estratégicos suelen estar marcadas por casos de corrupción, ventas subvaloradas y un perjuicio a largo plazo para los ciudadanos”, manifestó.
Guillén explicó que “la venta del BCR tendría graves consecuencias fiscales y sociales. En este momento crítico, comprometería las finanzas públicas al generar obligaciones de largo plazo para el Ministerio de Hacienda. Además, debilitaría pilares fundamentales del Estado costarricense, como el régimen de pensiones de la CCSS (IVM) y los fondos destinados a becas para estudiantes de escasos recursos. En lugar de fortalecer el sistema, esta medida incrementaría la carga económica sobre los hombros de los costarricenses”.
“El Banco de Costa Rica es mucho más que una institución financiera: es una herramienta clave para garantizar la inclusión social y financiar programas esenciales como el desarrollo de cooperativas y pequeñas empresas. Venderlo no solo significa perder una fuente estable de ingresos para el Estado, sino también renunciar a la capacidad de implementar políticas públicas que promuevan la equidad y el progreso”, sostuvo.
Además, reafirmó que para Liberación Nacional no es necesario desmantelar activos estratégicos del Estado para atender las necesidades del país. “Lo que realmente urge es una reforma ordenada, coherente y responsable del aparato estatal, una tarea que este Gobierno no ha querido asumir”.
El secretario del PLN reiteró que “nos mantenemos a disposición del Gobierno de la República para construir propuestas conjuntas que permitan modernizar las instituciones y fortalecer su eficiencia, siempre en beneficio de todos los costarricenses”.
“Vender el Banco de Costa Rica no es una solución, es un retroceso. Costa Rica merece un liderazgo que piense en el futuro y no actúe por impulso o interés político”, concluyó.