La edad no importa: cursos de manejo para mayores

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Ernst Przybilla enseña a Renate Fruhner a corregir errores al volante. Crédito: Candy Welz / dpa-tmn

Por Tom Nebe (dpa)

Berlín, 14 sep (dpa) – El tráfico urbano, las autopistas, los trayectos nocturnos. Los conductores mayores a veces pierden confianza ante determinadas situaciones al volante. A eso hay que sumarle en ocasiones las limitaciones físicas y el desconocimiento de nuevas reglas de tráfico y de la nueva tecnología de los autos. Sin embargo, nada de eso es motivo suficiente para dejar el coche en casa. Es preferible volver a aprender, reciclar conocimientos, porque no sólo es divertido, sino que eleva la confianza en la carretera.

Lo puede confirmar Ernst Przybilla, que ofrece cursos para que los conductores mayores refresquen conocimientos. “La demanda es grande”, dice el profesor, que tiene una escuela de manejo en Alemania.

Se trata sobre todo de enseñar acerca de tecnología, salud, normas de tráfico y comportamiento tras un accidente. “El tiempo se pasa volando porque siempre hay discusiones animadas”, afirma Przybilla.

Especialmente sensible es el tema de la salud. “El conductor con licencia tiene el derecho a conducir, pero a la vez tiene la obligación de escuchar a su cuerpo y ser realista sobre sus capacidades”, dice Przybilla.

En sus cursos, por ejemplo, explica los posibles efectos de determinados medicamentos y lleva a especialistas en óptica que invitan a los participantes a someterse a una revisión de la vista. Luego, los expertos recomiendan o no el uso de lentes para manejar.

Con el paso de los años los conductores deben ser conscientes de que existen riesgos al volante que no había cuando eran jóvenes, afirma Ulrich Chiellino, psicólogo de tráfico en el club del automóvil ADAC. Chiellino recomienda antes de ponerse al volante escuchar al cuerpo y preguntarse: “¿Estoy lo suficientemente bien como para conducir?”.

Los estudios revelan que la capacidad de conducir disminuye claramente a partir de los 75 años porque el reconocimiento de información es más lento, los tiempos de reacción son más largos y la movilidad más limitada. La capacidad no tiene tanto que ver con la edad como con la salud.

A veces, los conductores mayores dejan de sentirse cómodos ante determinadas situaciones al volante, como por ejemplo ante el denso tráfico urbano, en las autopistas o al circular de noche.

Una posibilidad es evitar estas situaciones, pero también se las puede encarar de forma activa con entrenamiento para circular con seguridad o volver a la autoescuela para asistir a un curso especializado para personas mayores, que cuentan con la ventaja de que en ellos se pueden recorrer los trayectos habituales y recibir así los consejos del profesor.

En el mejor de los casos el profesor hasta puede ponerse en el lugar del alumno en las clases prácticas. “Muchos creen que es como un examen y que pueden perder su licencia”, cuenta Przybilla, que se encarga de derribar pronto ese temor ya que ni tiene poder de revocar una licencia ni puede avisar a las autoridades. Lo mismo sirve para expertos en los centros de inspección, donde sólo se emiten recomendaciones.

“Durante y después de las clases sólo señalo lo que me ha gustado y lo que no”, afirma Przybilla, que a menudo registra enorme déficits. En esos casos debe desaconsejar el uso del coche.

Sea cual sea el problema lo equivocado es no hacer nada para remediarlo ni para mejorar. Un estudio de la Universidad Técnica de Dortmund, en Alemania, muestra que con unas pocas clases prácticas los conductores más mayores alcanzan rápidamente de nuevo un buen nivel de manejo. “Eso indica que también a edades avanzadas se pueden recobrar capacidades al volante”, afirma Chiellino.

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