
Ciudad de México (dpa), 30 jun – La casa de Frida Kahlo se reconoce de lejos: es un gran edificio con altos muros azules. Se encuentra en una esquina de Ciudad de México. Todos la conocen como la Casa Azul.
La pintora Frida Kahlo pasó aquí gran parte de su vida. Nació allí en 1907. Pasó su infancia en esa casa, junto a sus padres y hermanos. Ya de adulta, cuando se casó con el gran artista mexicano Diego Rivera, se mudó con él nuevamente a la Casa Azul. Allí también murió, en 1954.
La Casa Azul, en la zona de Coyoacán, es actualmente un museo sobre la vida y la obra de Frida Kahlo. Unas 25.000 personas la visitan cada mes. Allí se exhiben varios cuadros célebres de la pintora, pero la casa además se mantiene como si Frida aún viviera en ella.
En la cocina siguen colgadas las ollas de barro en las que Frida y Diego preparaban los guisos con los que agasajaban a sus amigos. En el dormitorio de Frida se ve el gran espejo que hizo colocar su madre sobre la cama en que tuvo que permanecer largos meses en reposo tras el grave accidente sufrido en su juventud. Gracias al reflejo de su imagen en ese espejo, Frida pudo pintar acostada algunos de sus famosos autorretratos.
Puedes visitar la página web del museo en este enlace: http://www.museofridakahlo.org.mx/

Los colores de Frida
El marrón era para ella el color del mole, una comida típica mexicana, de las hojas marchitas y de la tierra. El amarillo representaba la locura, la enfermedad y el miedo. El azul cobalto era para Frida expresión de electricidad, pureza, amor. Al azul marino lo definió en cambio así: «Distancia. También la ternura puede ser de este azul.»
Los vistosos vestidos de Frida Kahlo

Ciudad de México (dpa) – En muchas fotos y cuadros se ve a Frida Kahlo luciendo vestidos de alegres colores. Casi siempre se ponía faldas largas abundantemente decoradas. De esta forma no solo se veía linda, sino que además ocultaba su pierna lastimada.
Cuando Frida Kahlo murió, su marido, el pintor Diego Rivera, dispuso que la Casa Azul en la que vivieron se convirtiera en un museo. Pero puso como condición que hasta 50 años depués de la muerte de Frida no se abrieran al público ni su baño ni la recámara en la que ella se vestía y guardaba la ropa.
El plazo se cumplió y en 2004 se abrieron las puertas de esos cuartos. Entre obras de arte y escritos se encontraron allí 200 bellísimos vestidos, mantillas, joyas y zapatos.