San José, 19 nov (elmundo.cr) – En medio del ambiente cargado que vive el país tras los recientes acontecimientos futbolísticos, el exdiputado Jorge Dengo publicó un mensaje que, más allá del deporte, abrió una reflexión sobre el clima de polarización que atraviesa Costa Rica.
Aunque afirma que “futbolero nunca he sido”, reconoce el peso que el fútbol tiene en la identidad nacional y cómo, por estos días, “el país entero sufre por el fútbol, y se vale que así sea”, incluso cuando seguimos enfrentando desafíos de mayor profundidad.
Sin embargo, lo que motivó su comentario no fue el desempeño deportivo, sino la reacción de la expresidenta Laura Chinchilla, a quien Dengo asegura respetar sinceramente. “Dejándola de lado a ella, voy a hablar de su mensaje”, aclaró antes de entrar en materia. Para él, lo sucedido no es un incidente aislado ni un simple exabrupto: es un síntoma del deterioro del debate público.
Según Dengo, la reacción de Chinchilla confirma un fenómeno cada vez más evidente: en tiempos de alta polarización, incluso las voces más lúcidas pueden dejarse arrastrar por la emocionalidad y cometer errores comunicacionales innecesarios. Y subrayó que esto no ocurre únicamente entre figuras políticas.
“He visto a personas intelectualmente brillantes, políticos, académicos, líderes de opinión, a quienes todavía admiro, mostrar su peor versión al reaccionar con el hígado y no desde la razón, alimentando la confrontación en lugar de sobrepasarla”, lamentó.
Su reflexión apunta directamente a la dinámica de las redes sociales y del clima político actual. Para Dengo, todos —sin importar formación o trayectoria— terminan atrapados en una lógica de bandos enfrentados: “jugando un partido que no deberíamos estar disputando, en dos bandos ridículos e inútiles”.
El episodio, asegura, ilustra cómo la pasión —sea deportiva o política— puede nublar el criterio incluso entre quienes deberían contribuir a elevar el nivel de la conversación pública. Y advierte que, mientras el país siga respondiendo desde la reacción visceral en vez de la reflexión, el diálogo democrático continuará erosionándose.
El mensaje de Dengo, originado por un comentario puntual de Laura Chinchilla, abre así una discusión mayor: ¿cómo recuperar la sensatez y la racionalidad en un entorno público consumido por la emotividad y la confrontación?