
San José, 1 jun (elmundo.cr) – Este 2017, 50 años después de producir el primer lote sueros antiofídicos, el Instituto Clodomiro Picado de la Universidad de Costa Rica (UCR) conmemora la experiencia científica, el conocimiento técnico, y las herramientas tecnológicas que le han permitido aportar al tratamiento efectivo y de calidad contra los envenenamientos causados por mordeduras de serpientes.
Según la la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta es una de las enfermedades tropicales más desatendidas en el mundo.
La contribución continua del instituto ha permitido afrontar un problema de salud nacional que afecta alrededor de 600 personas cada año en Costa Rica y también beneficiar a otros países en vías de desarrollo en África, Asia, Oceanía y América Latina, que de otra manera carecerían del acceso a este recurso vital.
El doctor Alberto Alape Girón, director del ICP-UCR, señala que se calcula que anualmente más de cuatro millones de personas son víctimas de accidentes ofídicos a nivel mundial; de esa cifra, casi 100.000 mueren. Sin embargo, al ser una problemática alojada principalmente en países pobres, resulta del desinterés de las grandes compañías farmacéuticas por considerarse un negocio poco rentable.
Contrario a esto, el aporte social del ICP-UCR va más allá de una visión mercantilista y ha logrado dar respuesta a un problema de salud pública mundial al proporcionar antivenenos a países en pobreza, transferir conocimiento, y posicionar a Costa Rica como el único en la región de Centroamérica y el Caribe en ser autosuficiente en la producción de sueros antiofídicos.
“Los antivenenos son medicamentos esenciales. Desde sus orígenes el ICP-UCR abordó el problema de envenenamiento ofídico mediante una estrategia que se combina actividades de producción, con investigación científica y tecnología. Además de la docencia, capacitación del personal médico y extensión social a las comunidades en riesgo. El sentido colectivo de todo un equipo de trabajo, así como la búsqueda de la excelencia y la mejora continua han marcado la identidad del ICP-UCR”, afirmó Alape.
El instituto también se ha destacado en el campo de la investigación. En total, ha generado más de 650 publicaciones en revistas científicas, y actualmente ocupa una posición de liderazgo internacional. Esto le ha permitido convertirse en un referente para el estudio y la búsqueda de soluciones al problema de los envenenamientos por mordeduras de serpiente.

Contribuciones destacadas
Richard Taylor, miembro del equipo inicial del Programa de Preparación de Sueros Antiofídicos, explicó que una de las contribuciones más sobresalientes del equipo inicial consistió en un proceso de plasmaferesis. El método consistía en separar el plasma sanguíneo de los glóbulos rojos para evitar la hemolización de la sangre, es decir, la desintegración de los glóbulos.
Lo anterior permitió optimizar la producción de sueros antiofídicos en las condiciones de esa época, y facilitar el transporte de la sangre en una Costa Rica donde predominaban los caminos de lastre. La iniciativa fue liderada por el doctor Pedro Vieto.
“El problema de las mordeduras de serpientes era de interés para las personas del área rural. Los accidentes ofídicos no ocurren en la avenida central, ocurren en el campo y a personas pobres”, señaló el doctor Taylor.
Para el rector de la Universidad de Costa Rica, Henning Jensen Pennington, la producción de las primeras 200 ampollas de suero antiofídico polivalente (en estado líquido) fueron tan solo el primer paso que abrió un camino hacia la producción idónea de un medicamento capaz de responder a una demanda de salud existente en Costa Rica y el mundo.
“Contar con el Instituto Clodomiro Picado en la Universidad de Costa Rica ha permitido que los valores universitarios estén presentes en cada paso de la producción de estos sueros. El balance entre la investigación científica y aplicada, así como la resolución de este problema apoyado de la docencia y acción social, han forjado un instituto capaz de abordar el accidente ofídico con una visión solidaria, altruista y desinteresada”, agregó.
Actualmente el ICP-UCR gestiona el desarrollo de productos de uso humano y veterinario, el cual incluye hemoderivados humanos para tratar padecimientos como inmunodeficiencias, enfermedades inflamatorias y autoinmunes, así como estados de desnutrición, trauma o cirugía. Además, se ha producido suero antitetánico para contrarrestar la enfermedad del tétano, y antivenenos para países que enfrentan escasez como Papua Nueva Guinea y Sri Lanka.