San José, 07 jul (elmundo.cr) – El bolsillo de los costarricenses se prepara para una escalada en el costo de la vida. Diversas presiones económicas, tanto internas como externas, apuntan a un inminente aumento en los precios locales que comenzará a percibirse con mayor fuerza en los próximos meses.
Así lo detalla el informe “El país que recibe la Administración Fernández Delgado: balance económico y social”, elaborado por el Observatorio Económico y Social (OES) de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA).
Aunque el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) registró un -0.97% interanual a mayo pasado, manteniéndose fuera del rango meta del Banco Central de Costa Rica (2% – 4%) durante los últimos 37 meses, el indicador muestra una tendencia al alza sostenida. Tras tocar mínimos en febrero (-2.73%), la inflación ha comenzado un camino de recuperación que, según los expertos, podría situarla en terreno positivo durante el segundo semestre del año.
Factores de riesgo
El análisis del OES-UNA señala que la fragilidad geopolítica, especialmente en Medio Oriente, es el principal factor de incertidumbre. Pese a una tregua reciente que permitió un descenso temporal en los precios del crudo, la volatilidad en el costo de los combustibles —que impacta directamente en el transporte público y el costo de vida— sigue siendo una amenaza latente.
“Todavía no podemos tirar las campanas al viento, la situación en Medio Oriente ha demostrado ser muy frágil históricamente y las treguas son difíciles de cumplir en muchas circunstancias”, advirtió Fernando Rodríguez, investigador del OES-UNA.
A este panorama se suman tres elementos críticos:
- Crisis de fertilizantes: El Banco Mundial proyecta un aumento del 31% en el costo de los insumos agrícolas, con un alza de hasta el 61% en la urea, lo que encarecerá la producción de alimentos.
- Tipo de cambio: Una posible presión sobre el dólar que encarezca las importaciones podría trasladarse rápidamente a los precios finales de los productos.
- Fenómeno de El Niño: La sequía proyectada para la próxima época seca afectará la producción agropecuaria y la generación hidroeléctrica. Esto obligará al uso de plantas térmicas, elevando la factura petrolera y, eventualmente, las tarifas eléctricas que pagan los ciudadanos.
“Los efectos de El Niño puede que no los sintamos tan fuerte ahora en términos productivos, porque estamos en medio del arranque de la época lluviosa, pero todo esto se va a manifestar con más fuerza en la próxima época seca en la producción de bienes, la generación de energía y la falta de agua”, concluyó Rodríguez.