Alajuela, 27 abr (elmundo.cr) – Ante un panorama internacional complejo caracterizado por la volatilidad climática, tensiones geopolíticas y el encarecimiento de insumos agrícolas, los importadores de granos básicos en Costa Rica mantienen un monitoreo constante para asegurar la disponibilidad y estabilidad de precios en los alimentos.
Juan Carlos Sandoval, gerente general de La Maquila Lama, explicó que el país cuenta actualmente con una posición sólida gracias a una planificación basada en inventarios suficientes y contratos internacionales negociados con antelación.
“Hoy tenemos una posición sólida que nos permite garantizar estabilidad en el corto plazo, particularmente hacia los meses de julio y agosto. Sin embargo, como sector, mantenemos una vigilancia permanente del entorno internacional para anticipar cualquier cambio que pueda impactar al consumidor, especialmente hacia el último trimestre del año”, señaló Sandoval.
Factor clave: El mercado de fertilizantes
Uno de los puntos de mayor preocupación para el sector es el comportamiento del mercado de fertilizantes, especialmente aquellos derivados del petróleo. Productos como la urea, el nitrato de amonio y los fosfatos, esenciales para la producción agrícola global, dependen de procesos químicos que utilizan gas natural o subproductos del crudo.
El aumento en los costos y las posibles restricciones en la disponibilidad de estos insumos representan una presión directa sobre los precios internacionales de granos en los próximos ciclos de cosecha.
Incertidumbre climática y logística
A este escenario se suma la alta probabilidad de que el fenómeno de “El Niño” se desarrolle a partir de junio de 2026, según proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
Aunque aún no es posible determinar su magnitud, el sector advierte que este fenómeno podría alterar los patrones climáticos en regiones clave para el abastecimiento de Costa Rica, tanto en América del Norte como en Sudamérica y Centroamérica, afectando cultivos de arroz, frijol, maíz y soya.
Simultáneamente, la cadena de suministro enfrenta presiones logísticas derivadas de tensiones en rutas estratégicas, como el estrecho de Ormuz, y el incremento en los costos de los fletes internacionales.
“Estamos viendo un entorno más complejo, donde coinciden factores climáticos, logísticos y de insumos. Nuestro compromiso es seguir planificando, monitorear de cerca y tomar decisiones oportunas para minimizar cualquier impacto en los precios, especialmente hacia el cierre del año”, concluyó Sandoval.