Implementar el voto electrónico en Costa Rica costaría al menos $40 millones de dólares

Héctor Fernández, Director del Registro de Partidos Políticos del Tribunal Supremo de Elecciones. Foto: Luis Madrigal / El Mundo CR
Héctor Fernández, Director del Registro de Partidos Políticos del Tribunal Supremo de Elecciones. Foto: Luis Madrigal / El Mundo CR

San José, 26 abr (elmundo.cr) – El día en que Costa Rica pueda contar con un sistema de votación electrónica en lugar de usar papeletas físicas aún está lejos de llegar.

Así lo reconoció Héctor Fernández, director del Registro Electoral del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) en una entrevista que concedió a EL MUNDO semanas atrás.

“Es un poco complicado desde el punto de vista financiero. Nosotros tenemos un proceso que en promedio invertimos en la logística electoral $10 millones de dólares, entonces la inversión que implica de primera entrada un sistema de votación electrónica es muchísima más alta que toda la logística electoral”, declaró el funcionario.

Fernández afirmó que según los estudios que tienen, colocar solamente un dispositivo electrónico por cada junta receptora de votos costaría entre $2500 y $3500 dólares por junta, costo que si se multiplica por las más de 6000 juntas que se abren en cada proceso electoral, representa más de $20 millones de dólares, solo por la compra de las unidades.

“A eso se le debe sumar una serie de costos indirectos como es el proceso de capacitación y sensibilización, no solo a los actores políticos, sino a la misma ciudadanía que tiene un costo importante… todo el aparataje administrativo necesario para el bodegaje, para alistar esos equipos, para ponerle el software… entonces se ha estimado que la inversión es de $40 millones de dólares y lo hemos contrastado con el verdadero beneficio que vamos a obtener por eso”, manifestó.

De acuerdo con el director del Registro Electoral, a diferencia de países como Brasil y Venezuela donde se requiere blindar el proceso electoral de posibles fraudes, en Costa Rica el sistema se traduciría en una menor carga de trabajo para los miembros de mesa y en una transmisión de datos más veloz.

“¿Cuál es nuestra principal motivación para el voto electrónico? Facilitar el trabajo de los miembros de mesa a raíz de los problemas que hemos tenido para su integración, ya que el mayor trabajo es al final: abrir las urnas, contar los votos, computar el resultado, sumar y hacer la transmisión, algo en lo que están durando en dos horas y que con el sistema electrónico en 20 minutos podrían estar yéndose para la casa. La confiabilidad del proceso en nuestro caso no está cuestionada, es decir, la credibilidad de los resultados al final de la jornada no ha sido puesta en duda”, afirmó.

Fernández dijo que el Tribunal Supremo de Elecciones ha visto además la experiencia que han tenido países europeos donde se implementó el voto electrónico, detectando que existen grupos que han puesto en duda la credibilidad y confianza en los procesos.

“No hemos descartado la opción de voto electrónico, seguimos analizando experiencias en otros lugares. La tecnología tiende a abaratarse y esperaremos si habrá algún dispositivo un poco más asequible y sobretodo, que eso todavía no lo tiene garantizado ningún país del mundo, que haya plena confianza y plena aceptación del sistema electrónico, sea cual sea”, agregó.

De acuerdo con el funcionario, el principal problema de este sistema en Costa Rica además del costo que implica, es qué hacer con las unidades cuando no haya procesos electorales.

“Brasil tiene bodegas enormes, pero tiene personal permanente en esas bodegas y tienen tablas donde dice cuándo hay que hacerle mantenimiento a cada máquina, cuándo prenderlas y cuándo cambiarles las baterías para que no se dañen. Son costos administrativos altos y son bodegas con aires acondicionados porque el polvo daña los equipos, etc”, detalló Fernández.

Asimismo, dijo que la otra opción sería comprar equipos que puedan reutilizarse, pero el problema en ese caso será cómo reutilizarlos. “Si compramos 6000 máquinas para 1000 funcionarios ¿qué hacemos con las otras 5000? Si se las donamos a las escuelas y colegios habría que hacer la compra nuevamente para los próximos dos años”.

De acuerdo con Héctor Fernández, el ahorro solamente por la impresión y el traslado de las papeletas sería de alrededor de medio millón de dólares. “No es tanto por el ahorro, sino por hacer más eficientes esos servicios al cierre de las mesas y transmitir datos más rápidos. No son aspectos detestables pero hay que tener una relación costo-beneficio adecuada, más de la que tenemos en estos momentos”, dijo.

Según él, no es lo mismo que Brasil compre 100.000 máquinas a $2000 dólares cada una, que Costa Rica compre 5000 máquinas y a $4000 dólares cada una.

Finalmente, Fernández dijo que una idea que han lanzado “al aire” es que las naciones centroamericanas pudieran ponerse de acuerdo para usar el mismo dispositivo, dejando el sistema electrónico a decisión de cada país, de modo que se pueda hacer una compra general y utilizar las máquinas en los procesos electorales propios de cada República.

“No es nada fácil lograr eso, pero obtendríamos mejores condiciones de precio y también de aprovechamiento, pero son cosas lejos de ser propuestas, hemos apenas lanzado ideas a capel. Desde mi punto de vista sería algo ideal”, concluyó.

Costa Rica está convocada a elecciones generales el domingo 4 de febrero del 2018. Allí se escogerá el próximo Presidente de la República y sus dos vicepresidentes, así como 57 diputados.

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