
San José, 18 jun (elmundo.cr) – La Conferencia Episcopal salió al paso de las declaraciones de la diputada Zoila Volio en relación al papel que la institución ha tenido durante la pandemia de COVID-19 que afecta al país.
Volio comentó: «Porque no se ponen ayudar en el tema de la pandemia a las familias que se quedaron sin ingresos y dejan el tema del aborto terapéutico a los médicos que es a quienes les corresponde». (Sic)
El comentario de la legisladora se dio a raíz de la solicitud hecha por el presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, monseñor José Rafael Quirós Quirós, mediante un oficio al ministro de Salud, Daniel Salas, para que dé a conocer a la opinión pública, antes de ser aprobado, el texto con el protocolo de atención que deberán seguir los establecimientos de salud para la debida aplicación del aborto terapéutico.
Ante esto la Conferencia Episcopal señala que “presume la señora diputada que la Iglesia no ayuda a las familias de bajo ingreso afectadas por la pandemia, lo cual es falso”.
“La Iglesia Católica tiene una amplísima labor solidaria con las personas de bajos ingresos en el país, así como un compromiso secular con el bien común de la sociedad costarricense”, agregan.
Además, explican que “en el caso específico de la pandemia, la Iglesia está realizando una labor de asistencia en alimentos y en otras necesidades básicas a familias afectadas por la crisis provocada por la pandemia en las ocho diócesis que abarcan el territorio nacional, así como a las personas en situación de extrema pobreza y en situación de vulnerabilidad, a las que viene ayudando desde mucho tiempo atrás, las cuales son, también, víctimas de la crisis socioeconómica causada por la Covid-19. Dichas ayudas de asistencia, durante los últimos tres meses, ascienden a un monto mayor a los 300 millones de colones”.
De igual forma la Iglesia están realizando acciones como el apoyo a la comercialización de productos agrícolas y pesqueros de sectores económicos vulnerables, así como diversas tareas de solidaridad en varias partes del país en conjunto con la CNE, municipalidades y empresas privadas.
Por otro lado aclaran que desde su Pastoral Social – Cáritas, están participando en procesos de construcción de medidas socioeconómicas para superar la crisis generada por la pandemia.
Los obispos le hacen una “gentil invitación” a Volio para que visite las oficinas de Pastoral Social – Cáritas, para mostrarle la documentación respectiva, con los datos y el material fotográfico correspondiente.
Para la Conferencia es muy preocupante el pensamiento de la diputada de que la Iglesia no se debe preocupar por el tema del aborto terapéutico.
“Es legítimo el interés por hacer todo lo posible por salvar las dos vidas, de la madre y de su hijo o hija en gestación. Todos los ámbitos de la vida humana tienen una dimensión ética, la cual compete a toda la sociedad y no solo a los profesionales implicados en ellos”, sostienen.
Los obispos aseguran que “oponerse a que los creyentes opinemos en temas que corresponden al bien común es una forma práctica de negar nuestro derecho humano «a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión», derecho que «incluye… la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia» (Declaración de los Derechos Humano, art. 18), así como su «derecho a la libertad de opinión y de expresión», que «incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión» (idem., art. 19)”.
“Opinar sobre temas del bien común desde nuestras convicciones no significa imponer nuestra religión, sino ejercer el derecho al igual que lo hacen otras personas en cuanto a estos temas desde sus propios marcos de pensamiento y convicciones”, agregan.
Los obispos manifestaron que es importante que los diputados sean los primeros en respetar, defender y propiciar estos derechos que le pertenecen a todas las personas sin distingo de ningún tipo.