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Guatuso alberga concentración de 1.000 garzas agamí: UNED impulsa acciones para su conservación

» El hallazgo en una finca privada cercana a los humedales de Caño Negro moviliza a investigadores, comunidad y propietarios para proteger la anidación de esta especie poco común.

San José, 14 ago (elmundo.cr) – Una inusual y numerosa concentración de aproximadamente 1.000 ejemplares de garza agamí (Agamia agami) fue contabilizada en una propiedad privada del cantón de Guatuso, en las cercanías de los humedales de Caño Negro, lo que ha activado una serie de protocolos de investigación y protección liderados por la Universidad Estatal a Distancia (UNED).

La garza agamí, reconocida por su plumaje de colores intensos que la distingue de otras especies del Neotrópico, es un ave difícil de observar. Su presencia en esta zona ha motivado un esfuerzo conjunto entre la academia, los trabajadores de la finca y líderes comunales para garantizar la supervivencia de la colonia, especialmente durante su etapa reproductiva.

“El propietario de la finca fue quien se acercó a la UNED en busca de acompañamiento para investigar la presencia de las garzas y fortalecer las acciones de conservación”, explicó Ever Shion Salas, proyectista y gestor de la universidad.

Investigación y protección

El equipo de trabajo, coordinado por la Escuela de Ciencias Exactas y Naturales (ECEN) y el Centro de Investigación, Transferencia Tecnológica y Educación para el Desarrollo (CITTED), realiza actualmente un conteo detallado para determinar la cantidad de nidos y pichones. Estos datos son vitales para medir el éxito reproductivo de la población.

Paralelamente, se capacita al personal de la finca y a los vecinos de Katira sobre el comportamiento de estas aves, con el fin de identificar amenazas y fomentar prácticas que protejan sus espacios de descanso y alimentación.

Odir Rojas Gómez, líder comunal de Guatuso, destacó la importancia de este registro para la identidad local: “Tener una concentración de esta magnitud en Guatuso nos demuestra la riqueza natural que existe en nuestro territorio, pero también nos genera una responsabilidad para las futuras generaciones”.

Turismo responsable como eje central

Ante el interés que genera la especie, los expertos han advertido que el turismo debe ser estrictamente controlado. Las aves acuáticas son altamente sensibles a perturbaciones como el ruido o la presencia humana cercana, lo que podría provocar el abandono de nidos y dejar a los pichones vulnerables ante depredadores.

La propuesta de la UNED para el distrito de Katira se aleja del turismo masivo. Se busca implementar un modelo de observación responsable que incluya:

  • Establecimiento de distancias prudentes de seguridad.
  • Uso de binoculares y telescopios.
  • Instalación de estructuras camufladas para minimizar el impacto visual.

“No queremos que el interés que despierta esta concentración termine convirtiéndose en una amenaza. La conservación tiene que ser el punto de partida de cualquier actividad turística que se desarrolle alrededor de este sitio”, concluyó Shion Salas.

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