Guardacostas y Policía de Fronteras en pie de lucha para evitar destrucción de áreas protegidas del Caribe Norte

Limón, 8 mar (elmundo.cr) – Como parte de la misión que cumplen el Servicio Nacional de Guardacostas y la Policía de Fronteras a fin de brindar seguridad y proteger los recursos marino costeros del Caribe Norte, en lo que va del año más de cinco kilómetros lineales de trasmallos ilegales han sido retirados de las diversas artes dentro del Área de Conservación Tortuguero.

Estas acciones preventivas, realizadas por oficiales de la Estación de Guardacostas de Barra del Colorado, así como la Policía de Fronteras de Delta Costa Rica, ha generado importantes resultados positivos sobre el cuido del ambiente y las zonas protegidas como lo son ríos, canales, lagunas y desembocaduras.

En las últimas semanas dichos cuerpos policiales realizaron el hallazgo de más de 3.000 metros de trasmallos que estaban en esos lugares, con lo que se eleva ya a 5.000 metros la longitud de los 33 trasmallos retirados de esas zonas protegidas entre enero y febrero.

La legislación pesquera contempla la prohibición de usar esas artes de pesca en un radio de un kilómetro de las desembocaduras de los ríos, pues en esos sitios muchas especies acuden a reproducirse.

Con estas acciones los guardacostas y policías fronterizos han evitado la muerte de miles de especímenes que están en pleno desarrollo, por lo que no tienen ningún valor comercial y son desechados por los pescadores porque no han alcanzado el tamaño óptimo para la venta.

Durante el levantamiento de estas artes de pesca es común que los oficiales liberen animales que aún están con vida, sin embargo, muchas veces deben desechar ejemplares que perdieron la lucha al intentar liberarse de las redes, con el consiguiente daño ambiental.

Los operativos para detectar y destruir se efectúan las 24 horas, aunque muchos de los trasmallos son colocados en horas de la noche, por lo que las autoridades redoblan esfuerzos para prevenir que algunos pescadores los instalen en las zonas protegidas, así como para detectar y retirar los trasmallos que fueron colocados.

Como si fuera poco, los daños ambientales no son la única consecuencia de esta ilegal práctica, pues tales artes de pesca también son un riesgo para la navegación, pues cuando los colocan en sitios de alto tránsito de embarcaciones, como son las bocanas, podrían enredarse en las propelas de las naves y provocar graves accidentes.

Es por ello que tal y como corresponde, todos los trasmallos fueron destruidos y no hubo detenidos, pues en estos casos ninguna persona suele hacerse responsable del uso de estas ilegales redes tan nocivas para el ambiente y la navegación de los habitantes y turistas que visitan el Caribe Norte.

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