San José, 20 jul (elmundo.cr) – El gobierno de Luis Guillermo Solís entregó este jueves a la Asamblea Legislativa el proyecto de ley que pretende convertir al Banco Crédito Agrícola de Cartago (Bancrédito) en el Banco Costarricense de Fomento (BCF).
Según un comunicado de prensa enviado por Casa Presidencial, el nuevo banco sería uno de segundo piso y fiduciario, el cual otorgará financiamiento en el mercado local usando líneas de crédito de organismos multilaterales, aportes canalizados a través de fideicomisos u otros instrumentos de colocación de largo plazo, así como bonos u otras obligaciones con garantía del Estado.
“Lo que pretendemos es proveer al país de un robusta banca de segundo piso que estimule la ejecución de operaciones que el sector financiero no realiza regularmente, potenciando un campo de acción donde los esfuerzos del gobierno han sido dispersos, insuficientes y de bajo impacto. El BCF permitiría la creación de productos y servicios para el fomento de la actividad productiva, facilitaría el acceso al crédito a sectores de la población que en ocasiones no lo tienen, como los emprendimientos y start ups, entre otros”, dijo el Ministro de la Presidencia, Sergio Alfaro.
Según detalló presidencia, el sucesor de Bancrédito tendría seis líneas de negocio, entre ellas soporte logístico y financiero para el diseño y ejecución de obras y proyectos relacionados con ambiente, cultura, turismo, ciencia y tecnología, así como construcción de infraestructura.
“Este objetivo es consistente con prácticas que fomentan organismos multilaterales, promoviendo que el país cuente con el músculo financiero y administrativo para acompañar el desarrollo de obra pública o bien proyectos incipientes en áreas productivas. El BCF va a tener la capacidad de contribuir al importante reto de desarrollo de infraestructura pública, como: vías terrestres, puentes, aeropuertos, ferrocarriles, hospitales, infraestructura educativa, plataformas tecnológicas, entre otros, mediante la modalidad de alianzas público-privadas y otras modalidades contractuales reguladas por el ordenamiento jurídico”, afirmó el Gobierno.
Otra de sus líneas de negocio sería la de diseñar y crear un sistema de financiamiento al comercio exterior, que permita atender tanto las demandas del comercio punto a punto -exportación e importación-, como integrar iniciativas productivas locales o en el exterior, en modelos de cadenas productivas o cadenas de valor, sean de carácter nacional, regional o global.
“Estos nuevos productos financieros promoverán la expansión internacional de las empresas nacionales y estimularán el nacimiento de empresas y proyectos con vocación internacional, facilitando la obtención de financiamiento para todos los eslabones de la cadena productiva y comercial, desde las bases en investigación, innovación, diseño y desarrollo de productos y servicios, hasta la fase de colocación y soporte al usuario”, agregó la administración.
Por otro lado, el Banco Costarricense de Fomento daría apoyo financiero, fortalecimiento empresarial y fomento a la investigación, mediante el desarrollo e innovación para PYMEs, empresas de economía social solidaria, emprendimientos sociales y otros tipos de empresas de alta tecnología e intensivas en utilización, aplicación y aprovechamiento de conocimiento.
De seguido, el gobierno plantea que el nuevo banco administre los fideicomisos para el fomento de la actividad productiva, al incluir su gestión del Programa Nacional de Apoyo a la Microempresa y la Movilidad Social (Pronamype) y también trasladar la Comisión Nacional de Préstamos para Educación (Conape) al BCF.
“La mayor disponibilidad de recursos también permitirá un mayor acompañamiento para los estudiantes en su formación, así como la creación de encadenamientos entre el recurso humano que está ayudando a formar y los posibles empleadores”, afirmó presidencia.
Finalmente, el gobierno plantea que el Banco de Fomento cree productos y servicios como avales o seguros para suplir las necesidades del sistema bancario en términos de mutualización de riesgos de los sujetos de crédito más frágiles del sistema.
Para ello, el BCF tendía la autorización de aliarse a cualquier empresa de seguros del país para generar productos y servicios específicos, tales como seguros integrales agropecuarios o seguros para facilitar la inserción en el comercio internacional de sus beneficiarios.
“Lo que se busca es crear las condiciones para asegurar una mutualización de los riesgos y que esta a su vez facilite a los bancos comerciales a prestar con buenas condiciones a quienes menos tienen”, dijo Presidencia.
El proyecto deberá ser asignado a una comisión del Congreso que lo estudie y dictamine, antes de ser enviado al Plenario para que allí sea discutido y votado en dos ocasiones, antes de convertirse en Ley de la República.