Gobierno de Solís cumple primer año con promesas por cumplir

Presidente Luis Guillermo Solis informe 1 de mayo 2015  (38)ANÁLISIS

Por Ernesto Ramírez (dpa)

San José, 8 may (dpa) – El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, cumplió hoy su primer año de gobierno sin haber lograr concretar las promesas de cambio que hizo durante la campaña política y debiendo sortear desajustes en su equipo de trabajo que han rebanado la popularidad con que asumió el mando.

El propio mandatario ha admitido que no ha sido tan fácil gobernar como inicialmente pensaba, sobre todo en un país atrapado por tramitologías y laberintos burocráticos, y vicios del pasado, que obstaculizan intentos de cambios en la forma de conducir la administración pública.

Las redes sociales, que se convirtieron en un buen aliado para Solís durante la campaña política que lo llevaron a ganar la presidencia en la segunda ronda electoral celebrada en abril del año pasado, comienzan a evidenciar descontento y frustración de sectores que le dieron su apoyo.

Y es que el hoy mandatario, un centrista, prometió hasta la saciedad en los días previos a las elecciones que impondría un severo cambio en la forma de hacer política en el país, y promovería una línea de total transparencia en la conducción de los asuntos públicos, al punto de llamar a “casa de cristal” las instalaciones que alojan la presidencia.

Pero las buenas promesas tropezaron pronto con una serie de yerros y novatadas en su equipo de gobierno, que ya vio partir a 17 cuadros de importancia, de los cuales cinco ministros.

En vísperas de cumplir su primer año en la silla presidencial, Solís debió sacrificar a su amigo, lugarteniente y brazo derecho en la campaña política, el ministro de la presidencia Melvin Jiménez, un ex obispo luterano, a quienes los adversarios al gobierno achacaban impericia política.

El gobierno se vio envuelto en fuertes polémicas por presuntas presiones contra la procuradora Ana Lorena Brenes, una figura presuntamente incómoda para la administración. Luego se desató un escándalo por el diseño de un proyecto de ley de Radio y Televisión, que incursionó en el tema del contenido de los medios.

Y lo último en la planilla, fue un estrepitoso fracaso del Ministerio de Cultura en la organización del Festival Internacional de las Artes, el mes pasado, que mantiene escrispado al mundo cultural del país.

El proceso de “acomodo” de la administración Solís en el gobierno se vio al mismo tiempo torpedeado por divisiones y pugnas en el seno del gobernante Partido Acción Ciudadana (PAC), que por primera vez en sus 14 años de existencia llegó al poder, rompiendo con un largo período de bipartidismo en Costa Rica.

Las impericias, uno de los ejes de las críticas de Solís hacia administraciones anteriores, contradicciones entre miembros del gabinete, y la lucha dentro del PAC, fueron uno de los factores que provocaron que la agrupación perdiera, este 1 de mayo, el control sobre el estratégico directorio legislativo, que había conquistado un año antes, mediante una alianza con algunos partidos opositores.

Para muchos analistas, tras la pérdida del control del parlamento en el poder legislativo, el gobierno de Solís se ha quedado “solo”, y ahora tendrá que luchar a brazo partido para cumplir su promesa de cambiar el país, desterrar sistemas viciados y marcados por síntomas de corrupción y tráfico de influencias en el manejo de los asuntos públicos.

El mandatario, quien en una reciente entrevista para un diario local se autocalificó con un 7 en una escala de 0 a 10, lucha ahora por la aprobación de un duro proyecto de reformas fiscales para atraer recursos para fortalecer las deterioradas finanzas publicas, que encaran un abultado déficit. Un proyecto impositivo que también trató de promover, sin éxito, su antecesora, la socialdemócrata Laura Chinchilla, y que contó con una fuerte resistencia del PAC, entonces en la oposición.

Solís dijo en vísperas del primer año, que realiza los ajustes necesarios para promover los cambios prometidos, tras recordar que fue elegido para gobernar durante cuatro años, y no sólo por 12 meses.

Durante la campaña electoral, Solís se convirtió en un fenómeno de la política costarricense, al pasar de ser casi un desconocido a arrollar en la segunda ronda de abril de 2014 con más del 77 por ciento de los votos. Se convirtió así en uno de los candidatos más votados en la historia del país.

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