San José, 11 feb (elmundo.cr) – El diputado de Liberación Nacional, Geison Valverde, cuestionó: “Sabe cuánto cuesta hoy en Costa Rica tener una idea propia, y no estoy preguntando cuánto cuesta el dólar, pregunto por el precio de no decir, sí señor, a todo”.
“Parece que pensar distinto se ha vuelto un deporte de alto riesgo, y el premio por participar es una etiqueta de obstáculo aquí en la frente. Ser una oposición responsable no es decir que no por deporte, es tener la cortesía de avisar cuando el capitán del barco confunde el timón con un espejo, y cree que navegar es solo mirarse lo bien que le queda ese uniforme”, agregó.
Valverde recalcó que “ahora, si usted pide cuentas, no es un ciudadano ejerciendo su derecho, es un estorbo, que no deja trabajar a esas personas que saben, bueno, los que supuestamente saben, que dicen que saben”.
“Y hablemos de la educación, ese espacio donde nos dijeron que se formaba el futuro, pero que hoy parece más una sala de espera sin café. Llevamos tres años de una pausa creativa permanente. No hay ruta, no hay mapa, pero eso sí, sobran las excusas y la improvisación. Si los datos técnicos dicen que vamos mal, el problema no es la gestión, el problema es el dato que es muy malcriado y se atreve a incomodar”, aseguró.
Para el diputado, “se prefiere a la obediencia curricular, a la formación de gente que sepa sumar, leer y sobre todo cuestionar. Porque un pueblo que cuestiona es muy cansado de gobernar, ¿verdad Pilar? Es mucho más sencillo producir conformidad en serie. Y mientras tanto, la realidad nos saluda todas las mañanas, la inseguridad rompiendo récords que nadie quería romper, las listas de espera de la Caja que ya parecen novelas épicas de mil capítulos. Y una economía que le sonríe a los números, pero le da la espalda a las familias más necesitadas”.
“Negar esto no es optimismo, es tener un talento especial para mirar otro lado. Lo que estamos viendo es una pedagogía del silencio, nos está enseñando a que discrepar es fallar, que advertir es traicionar. Y esa lógica es la lógica de estás conmigo o no servís para nada. Muy democrático ¿verdad? No. Por eso se la tienen jurada a las universidades y a cualquiera que use la evidencia como escudo”, aseguró.
Valverde insistió que “un poder que le tiene alergia al pensamiento crítico termina inevitablemente tratando de apagar la luz para que no se vean las costuras del traje. Quieren que la educación deje de formar ciudadanos y empiece a fabricar aplaudidores. Pero aquí es donde nosotros nos plantamos, porque aunque nos quieran vender decisiones estructurales, como vender el Banco de Costa Rica, como si fuera una promoción de lléveselo ya, sin revisar la letra menuda, nosotros recordamos que las instituciones no son fichas de un monopolio personal”.
“Defender la Constitución no es un capricho de gente aburrida en una oficina, es entender que las libertades no son un estorbo que se quitan cuando el zapato aprieta. Costa Rica no se levantó premiando obediencia ciega, ni sospechando de la autonomía. Se construyó con gente que tenía, y cómo pensaría un gobierno de forma correcta. Y el problema es que también se construyó con personas que tal vez este gobierno diría mal hábito de pensar por sí mismas”, manifestó.
Valverde recordó que “si por señalar que el emperador va un poco ligero de ropa, nos van a llamar resistencia, pues que así sea. Nosotros somos la resistencia, pero una resistencia con memoria, con datos y con amor por este país que es más grande que cualquier ego de gobierno de turno. Una resistencia que defiende la educación pública, no como un gasto, sino como el único lugar donde todavía se enseña la libertad y no se negocia según el humor del día”.
“¿Hay disposición para construir? Por supuesto, claro que sí, pero no sobre la base de la concentración de poder ni del conmigo o contra mí. Defender nuestra Constitución es un mandato, se lea en Zapote o se lea en la calle. Costa Rica no necesita silencio, necesita criterio, no necesita obediencia, necesita rendición de cuentas, porque al final del día, gobernar no es exigir lealtad, es demostrar que se es digno de ella”, concluyó.