Frente Amplio, un partido descuartizado a un año de finalizar su labor legislativa

ANÁLISIS

San José, 3 may (elmundo.cr) – Atrás quedaron los abrazos fraternos y revolucionarios  entre camaradas. Atrás quedó el “vamos con esperanza” y los ataques a los “mismos de siempre” que vociferaba José María Villalta en la campaña política.

Hoy, el partido Frente Amplio es un “desmadre político” donde todos los legisladores hacen lo que quieren, sin un liderazgo claro, con un Villalta desaparecido a conveniencia y donde las promesas de campaña quedaron relegadas por los escándalos internos.

Después de “obligar” a renunciar al diputado guanacasteco Ronal Vargas, Villalta prácticamente desapareció de la Asamblea Legislativa, como que si el acto de linchamiento público contra Vargas lo llenara de vergüenza.

Ese hecho marcó el inicio del fin de la armonía dentro del Frente Amplio. Después de esta acción ya nadie confiaba, ni respetaba lineamientos internos. Empezaron los roces con la cúpula interna del partido, que como caras visibles están Villalta, el secretario general Rodolfo Ulloa y la diputada presidenta Patricia Mora.

El lugar de Ronal Vargas lo ocupó después de una cuestionada participación en el escándalo, la nicoyana, Suray Carrillo, la efímera jefa de fracción de la última semana.

Después de la salida de Vargas todo fue un caos. Ligia Fallas empezó a manejar su propia agenda, no seguía órdenes ni línea de partido y se ha mantenido más fuera que dentro de la agrupación. Ella insiste en que su norte es el respeto a los principios de izquierda.

Fallas no guarda las apariencias, ni esconde sus simpatías a conveniencia, como si lo hacen algunos de sus compañeros y el mismo Villalta. Ligia Fallas sin ningún reparo defiende a Nicolás Maduro y a la Revolución Bolivariana en momentos en que la opinión pública reacciona fuertemente contra este proceso venezolano.

Fallas con su particular forma de ser se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para la cúpula del partido, que varias veces la ha llamado a renunciar. Incluso Ulloa en varias ocasiones la ha llamado “trotskista” como una forma de descalificarla.

El que sí renunció al partido fue el puntarenense, Carlos Hernández, que después de un escándalo donde fue detenido por un caso de violencia doméstica, fue sometido a un proceso dentro del Tribunal de Ética del Frente Amplio.

Hernández renunció al partido pero no a la curul y se declaró diputado independiente. A diferencia de Vargas el porteño no se amedrentó por las amenazas de la cúpula y no hizo el “Vía Crucis” de la Asamblea Legislativa al Tribunal Supremo de Elecciones, al que fue obligado el guanacasteco.

Las diferencias también han sido claras con el sindicalista Jorge Arguedas, que al igual que Fallas maneja su propia agenda. Arguedas que llegó a la Asamblea Legislativa después de que la cúpula del partido traicionara a Fabio Chávez, ha mantenido una posición de distancia calculada con sus compañeros de fracción.

Su alejamiento se hizo más evidente en el nombramiento de Suray Carrillo como jefa de fracción, donde visiblemente molesto llamó “pendejos” a los demás diputados del partido.

El lunes primero de mayo, la carnicería interna se hizo más evidente. Primero Ligia Fallas, Jorge Arguedas y el ahora independiente Carlos Hernández se unen a la exlibertaria Carmen Quesada en un grupo que llaman los “disidentes”, y que manejan la estrategia de llevar a esta última a un puesto del directorio.

Estos diputados negocian con todos, con el partido Liberación Nacional, con la Unidad Social Cristiana y con el partido Acción Ciudadana. Vetan a Ottón Solís y en apariencia al cristiano, Gonzalo Ramírez y piden una mujer de candidata, incluso proponiendo a la liberacionista Karla Prendas.

Al final en un acuerdo con el PLN, deciden no votar en las primeras rondas por Ramírez y anular el voto en la última ronda, a cambio de una Secretaría para Quesada.

Por otro lado, Gerardo Vargas y Suray Carrillo en esa última ronda se salen del acuerdo de la fracción de votar por Ottón Solís en la última ronda y anulan el voto a favor también del pastor evangélico.

Esa fue la gota que derramó el vaso y acabó descuartizando a toda la fracción. Rodolfo Ulloa pide la renuncia y sanciones para Gerardo Vargas y Suray Carrillo. El precandidato, Edgardo Araya pide la renuncia de Ligia Fallas y Jorge Arguedas.

Para finalizar el desastroso primero de mayo frenteamplista, Edgardo Araya, en el último espectáculo de la noche, sale como defensor y vocero de la libertaria, Natalia Díaz, después de que se anuló la votación a la vicepresidencia legislativa por el error en el nombramiento de Silvia Sánchez.

Araya visiblemente molesto se fue en halagos para la libertaria y en una emoción desbordada cantaba abrazado a la socialcristiana Rosibel Ramos, “el pueblo unido jamás será vencido”.

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