San José, 17 abr (elmundo.cr) – Las finanzas públicas de Costa Rica exhiben una mejora continua, con una deuda que se sitúa en 58,3% del Producto Interno Bruto (PIB) a febrero de 2026, según datos oficiales.
Además, el pago de intereses ha experimentado una disminución, consolidando una tendencia positiva en el manejo fiscal del país.
La reducción de la deuda en relación al PIB, que representa una caída de 2,1 puntos porcentuales en comparación con el 60,4% registrado a finales de 2025, es uno de los indicadores más destacados.
El ministro de Hacienda a.i., Luis Antonio Molina Chacón, afirmó que “el país sigue avanzando con mayor orden en sus finanzas, reduciendo poco a poco el peso de la deuda y logrando que los ingresos del Estado crezcan”.
El informe también revela una disminución del 7,4% en el pago de intereses, lo que equivale a una reducción de ₡32.983 millones (0,1% del PIB) en comparación con el mismo periodo de 2025. Esta disminución se atribuye a menores pagos tanto en deuda interna como externa.
Por quinto año consecutivo, los ingresos totales superaron los gastos primarios, generando un balance primario de ₡86.608 millones (0,2% del PIB). Este logro, que supera los resultados del periodo 2009-2021, es clave para reducir la relación deuda/PIB a corto y mediano plazo.
El déficit financiero alcanzó el 0,6% del PIB, una mejora de 0,2 puntos porcentuales en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta variación se debe a un crecimiento del 1,5% en los ingresos totales y una caída del 3,0% en el gasto total.
El ministro Molina Chacón destacó que “este esfuerzo ha sido reconocido también fuera de nuestras fronteras, enviando una señal de confianza sobre la seriedad y la disciplina con la que Costa Rica está cuidando su futuro”.
El Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI) al 27 de febrero de 2026, con un valor de 156 puntos básicos, refleja esta confianza, mostrando una percepción de menor riesgo relativo hacia la deuda soberana costarricense.
El gasto total disminuyó un 3,0%, impulsado principalmente por la reducción en el pago de intereses y en las transferencias corrientes al sector público. Los ingresos totales, por su parte, aumentaron un 1,5%, impulsados por el crecimiento de las contribuciones sociales, las transferencias corrientes y los ingresos tributarios.