Experta advierte sobre pérdida de jóvenes debido a falta de apoyo emocional en escuelas y colegios

San José, 16 feb (elmundo.cr) – La Fundación Casa de los Niños, con más de 16 años de experiencia en la atención de jóvenes en riesgo social, alerta sobre la creciente pérdida de estudiantes en Costa Rica debido a la falta de acompañamiento emocional temprano en las escuelas y colegios.

La psicóloga Catalina Chaves Fournier, directora ejecutiva de la fundación, enfatiza la necesidad de implementar medidas urgentes para abordar esta problemática que afecta directamente la permanencia de los jóvenes en el sistema educativo.

Chaves Fournier, con casi dos décadas de experiencia en el campo, señala que “cuando un estudiante recibe acompañamiento emocional temprano, la probabilidad de exclusión disminuye significativamente”. Sin embargo, lamenta que esta atención temprana siga siendo una deuda pendiente del sistema educativo costarricense.

La experta explica que “los retrasos del curso lectivo, las reestructuraciones y la inestabilidad institucional pueden parecer manejables para ciertos sectores. Pero para un joven en riesgo, cada cambio se convierte en una carga”.

Además, destaca que muchos jóvenes llegan a las aulas arrastrando problemas como violencia familiar, ausencia afectiva e inseguridad comunitaria, lo que dificulta su proceso de aprendizaje. “Un adolescente que vive miedo en su casa, incertidumbre en su barrio y silencio en su escuela está emocionalmente agotado antes de siquiera abrir un cuaderno”, agrega.

La Fundación Casa de los Niños considera imprescindible que los centros educativos cuenten con psicólogos escolares, quienes, según Chaves Fournier, “no solo atienen crisis, sino que, detectan señales tempranas, intervienen en dinámicas familiares complejas, apoyan al docente en situaciones que no pueden manejar solo, sostienen emocionalmente al estudiante que está por quebrarse y su presencia estable reduce exclusión, previene violencia y fortalece el vínculo con el centro educativo”.

La fundación ha implementado un modelo que ha logrado evitar la deserción en jóvenes de alto riesgo, el cual se basa en cinco pilares esenciales: ver la conducta desde la historia del estudiante, crear espacios seguros de escucha, ser un adulto que valida, acompañar a las familias sin culpas y priorizar el vínculo antes que la tarea.

“Cuando un joven se siente seguro, se queda. Cuando se queda, aprende. Y al aprender, rompe ciclos que Costa Rica no ha logrado romper en décadas”, concluye Chaves Fournier, quien reitera que “la exclusión escolar es, ante todo, emocional y mientras el país no atienda esa raíz, seguirá perdiendo generaciones completas”.

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