San José, 30 ago (elmundo.cr) – Un grupo de más de 200 personas suscribió una carta abierta dirigida al expresidente de la República, Rodrigo Chaves Robles, en la que denuncian el uso de lenguaje discriminatorio y “capacitista” durante una reciente conferencia de prensa.
La misiva surge a raíz de las declaraciones brindadas por el exmandatario el pasado 19 de agosto, en las cuales se refirió a Álvaro Ramos utilizando el término “limitado” para descalificarlo políticamente.
Los firmantes sostienen que la intención de Chaves no solo buscaba ofender a Ramos, sino que constituye una afrenta directa contra más del 10% de la población costarricense que vive con alguna discapacidad.
“Su comportamiento refuerza los prejuicios contra esta población que todos los días enfrenta violaciones a los derechos humanos gracias a personas como usted, que aparentemente no valora a esta población como seres humanos en igualdad de condiciones”, señala el documento.
El grupo recordó que Costa Rica es signataria de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas, ratificada mediante la Ley N.° 8661, la cual obliga al Estado y a sus ciudadanos a promover la dignidad y la no discriminación.
“Cuando la discapacidad se utiliza como sinónimo de incapacidad, inferioridad o falta de valor, el agravio alcanza a miles de costarricenses con discapacidad y a sus familias, quienes diariamente luchan por una sociedad que reconozca su dignidad y su derecho a participar en igualdad de condiciones”, añade la carta.
Los firmantes enfatizaron que, aunque el debate político debe ser firme y crítico, la discapacidad no debe ser empleada como un insulto o una herramienta de degradación. Por ello, exigen al exgobernante una disculpa pública por sus expresiones.
Finalmente, la misiva hace un llamado a las autoridades actuales, incluyendo a la Presidencia de la República y a otros funcionarios públicos, para que rechacen de manera “clara y contundente” cualquier expresión que promueva la discriminación contra las personas con discapacidad.
“Que quede claro que las palabras importan, tienen una intención, y tienen consecuencias. La discapacidad no es un insulto. El respeto a la dignidad humana no es negociable”, concluye el texto.