Estudio revela impacto negativo de agroquímicos en lombrices y la salud del suelo

Fotografía de Sippakorn Yamkasikorn.

Alajuela, 10 oct (elmundo.cr) – El uso intensivo de agroquímicos en la región hortícola de Zarcero está afectando negativamente a las lombrices de tierra, organismos esenciales para la salud del suelo. Así lo confirma un estudio realizado por Gabriel Brenes Bravo, estudiante del Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas de la Universidad Nacional (Iret-UNA), para optar por la Maestría en Ecotoxicología Tropical.

Las investigaciones analizaron el estrés fisiológico de las lombrices y la composición de su microbioma intestinal, demostrando su vulnerabilidad ante la contaminación agrícola. Se encontraron residuos de agroquímicos en todos los sitios analizados, incluyendo áreas forestales y orgánicas. El suelo con manejo convencional registró la mayor carga, con 43 sustancias detectadas, entre ellas clorpirifos, boscalid y linurón.

“En los suelos con manejo convencional, las lombrices presentaron una reducción de más del 50% de la actividad colinesterasa, una enzima clave para su sistema nervioso, lo que indica claros efectos de sustancias tóxicas”, detalló el investigador. Además, las lombrices mostraron una baja respuesta de la glutatión S-transferasa, una defensa natural que les ayuda a procesar y eliminar contaminantes.

Las pruebas de comportamiento revelaron que el 90% de las lombrices evitó el suelo de manejo convencional, prefiriendo los suelos con prácticas orgánicas o menor uso de agroquímicos. “El uso intensivo de agroquímicos induce estrés fisiológico en las lombrices y provoca su huida de los suelos contaminados. Esto puede tener repercusiones sobre la comunidad de macrofauna y los servicios ecosistémicos que sostienen la agricultura”, explicó Brenes Bravo.

El estudio también analizó el microbioma intestinal de las lombrices, identificando 142 géneros bacterianos. Durante la temporada lluviosa, las lombrices de suelos convencionales presentaron menor diversidad microbiana en comparación con las de suelos orgánicos y de buenas prácticas. “Esta reducción en la biodiversidad intestinal se correlacionó negativamente con la presencia de agroquímicos, en particular clorpirifos, que resultó ser el compuesto con mayor influencia sobre la estructura microbiana”, indicó Brenes Bravo.

La investigación concluye que los agroquímicos alteran la fauna y la microbiota del suelo, comprometiendo funciones clave para la agricultura. La contaminación no se limita a las parcelas donde se aplican, alcanzando fincas orgánicas y zonas de bosque cercanas. Los hallazgos adquieren relevancia nacional, considerando que Costa Rica utiliza alrededor de 34,5 kg de ingrediente activo por hectárea por año, y el 93% de estos agroquímicos se clasifican como altamente peligrosos.

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